El espacio político que en su día estructuró la gobernabilidad de Cataluña atraviesa una profunda crisis de identidad. La disolución de Convergència Democràtica abrió una brecha impredecible en el separatismo pragmático. Hoy, sus antiguos estrategas intentan articular respuestas pragmáticas para frenar la sangría electoral hacia posiciones más radicales.
En este contexto se enmarcan las recientes reflexiones en ‘La Vanguardia’ de David Madí, hombre fuerte del antiguo aparato convergente. Quien fuera el arquitecto de las campañas de Artur Mas ha sorprendido al rechazar los cordones sanitarios tradicionalmente impuestos por el bloque progresista a Silvia Orriols. Sus palabras sugieren que Junts no debe descartar alianzas con la extrema derecha independentista.
El absolutismo moral empleado por el sanchismo y sus socios para arrinconar opciones emergentes pierde sentido en el plano municipal. Madí aboga simplemente por avanzar mediante acuerdos pragmáticos donde exista coincidencia de proyectos.
El viraje argumental responde a la grave inestabilidad que atenaza también a la política nacional. El exasesor prevé un desenlace accidentado para la presente legislatura española. A su juicio, las dinámicas de personalismo y la falta de visión amplia han convertido el enfrentamiento partidista en el único motor del Gobierno de Pedro Sánchez.
Las constantes cesiones de los socialistas no han logrado pacificar el espacio soberanista ni asegurar la estabilidad de las instituciones. Este panorama evidencia el fracaso de una estrategia basada únicamente en la transacción de poder a corto plazo.
El replanteamiento del tablero político no responde a una mera reflexión académica. Aliança Catalana, liderada por Sílvia Orriols, experimenta un ascenso constante en el mapa electoral regional. Los sondeos oficiales certifican un trasvase de apoyos que amenaza directamente con desbancar a la formación que dirige Carles Puigdemont.
El último barómetro del Centro de Estudios de Opinión proyecta un crecimiento notable para la plataforma de Orriols. La estimación de voto le otorga una representación superior al catorce por ciento. Este avance situaría a la nueva marca muy por encima del modesto resultado obtenido en las pasadas elecciones autonómicas.
Con una horquilla de hasta veinticinco escaños en el Parlament, la irrupción radical reconfigura todas las alianzas. El crecimiento exponencial de esta opción demuestra el desencanto masivo del electorado ante la gestión de los partidos tradicionales. Las recetas de la izquierda han alimentado, por reacción, una polarización cada vez más acusada.
Junts se enfrenta ahora al dilema de seguir el dictado ideológico de los bloques o buscar la supervivencia práctica. La advertencia de Madí confirma que el separatismo conservador se encuentra acorralado por sus propios errores de cálculo. Sin una estrategia clara, el separatismo sigue devorándose a sí mismo.
NOTA: elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

















