Dos recientes sentencias judiciales, una en Lleida y otra en Manresa, han dejado claro que el lema «las calles serán siempre nuestras» que usa el secesionismo no es válido en un país democrático como España.
Los secesionistas han llenado las calles y los edificios públicos de pancartas y otros elementos de propaganda política, para excluir a los que no piensan como ellos del espacio de todos.
En Lleida tres ciudadanos han sido absueltos por retirar una pancarta separatista del ayuntamiento de la localidad, y en Navàs otros ocho ciudadanos también lo han sido. En este último caso no solo retiraron la pancarta, sino que se la devolvieron a los policías locales. El consistorio de Navàs les denunció por «hurto», y el tribunal dijo que nones.
Sentencia tras sentencia queda claro que el abuso secesionista de intentar excluir a más de media Cataluña del espacio público es inadmisible. Esperemos que los alcaldes separatistas hiperventilados que permiten estos abusos recapacitan. Si no, la siguiente medida debería ser intentar encausarles para que paguen por sus conductas intolerantes.
Comentario editorial de elCatalán.es
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