En este impresionante desmadre que nos está aconteciendo en España y en donde Cataluña es la punta de lanza, conviene recordar como señaló Condorcet: “En general, todo poder, sea de la naturaleza que sea, esté en manos de quien esté, se haya otorgado como se haya otorgado, es por naturaleza enemigo de la ilustración”.
Por ello extraña sobremanera que haya tantos y tantos ciudadanos (y ciudadanas), por aquello del equilibrio lingüista, que estén dispuestos a tragar carros y carretas.
Ahora resulta que Cervantes, santa Teresa de Jesús, Colón y un largo etcétera eran catalanes y ellos no lo sabían y que la historia puede suscribirse en base a las subvenciones que reciben organizaciones y “patriotas” adecuadamente engrasados, con el uso espurio de los impuestos que pagamos todos.
Si los defensores del “poble” único, leyeran más libros de toda índole y luego reflexionaran para hacerse su propia composición de lugar quizás nos fuera mejor, y así no caerían en aquello que señaló Arteta sobre los tópicos en su libro, “Tantos tristes tópicos” éstos sirven para ahorrarnos el pensar por cuenta propia y para acomodarnos al grupo, al “se dice” o “se comenta”.
Recomiendo que lean dos libros que puede ayudar a descubrir algunas falacias que día a día descuelgan, como quien no quiere los políticos, que dice nos gobiernan y quieren liberar a este pueblo oprimido.
Uno de ellos es “La hispanibundia”, de Mauricio Wiesenthal, un catalán, barcelonés, de ascendencia alemana. En esta obra nos describe, con un impresionante recorrido histórico literario, a autores de toda índole sobre cuales son la esencias y la manera de ser de los españoles.
Como Plinio el viejo, unos de los primeros autores que cartografió las esencias de la Península Ibérica escribiendo sobre las ciudades bajo el yugo romano (colonias, ciudades romanas, ciudades de derecho latino, ciudades tributarias, etc., etc…), utilizando adjetivos terminados en –ensis, -anus, e –itanus, que implican nombre de ciudadanos, y no de topónimos.
Además Plinio reconoce niveles de organización política superiores a las ciudades, y en Hispania distingue regiones a las que nombra con un apelativo colectivo correspondiente a un pueblo o bien por nombres de pueblo declinados en genitivo plural: Cantabrorum, Cessetania, Contestania, Ilergetum.
En este libro de Wiesenthal descubrirán “la energía vibrante que produce el español al vivir, ya se crea español o no, lo acepte o no, se encuentre en el exilio forzado o pretenda ser extranjero en su patria y extraño a los suyos”. Convencido de que los pueblos sólo pueden cambiar cuando hacen un honesto esfuerzo por conocer su historia.
El otro libro es “Memecracia. Los virales que nos gobiernan”, de Delia Rodríguez, una riojana que se ha especializado en descubrir de donde salen y por qué, muchas de las “noticias falsas” esas ‘fake news’ que hacen creer que el fin del mundo está al caer o que tal o cual político nos va a liberar del hambre, la miseria o la opresión fascista que nos tiene subyugados.
Leyendo su libro podremos pensar como la “memecracia” es un sistema para difundir a gran velocidad, gracias al desarrollo de internet y las redes sociales virus informativos. A ellos se suman unos medios de comunicación más preocupados por transmitir “emociones”, que razones; en la prensa nacida en Twitter, YouTube o en wasap y otras redes sociales…

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