El pasado sábado tuvo lugar la primera sesión en Barcelona del XVIII Ciclo de Cine contra el Terrorismo que organiza cada año la Asociación por la Tolerancia. Ha habido algunos cambios en el esquema organizativo. Se ha suprimido la película que solía pasarse por la noche, para aligerar el horario, y se ha incrementado el número de cortometrajes. Esto último ha resultado un claro acierto.
Las sesiones se organizan en torno a un eje temático central. El sábado fue la heroicidad. Se presentó el Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo (CMVT, conocido más comúnmente como Centro Memorial), fundación que está a punto de estrenar sede en un magnífico edificio en el centro de Vitoria y cuyo objetivo es recopilar toda la documentación disponible sobre el terrorismo, sus víctimas y sus ejecutores, en España.
La Jornada comenzó con la proyección de Cien pasos, un largometraje que muestra la dificultad y el riesgo de practicar la disidencia en un contexto social dominado por el miedo y el silencio cómplice de la mayoría.
Siguió luego una batería de cortometrajes (algunos no duraban más que algunos segundos) que fueron descargando su contenido sobre el público “como puñetazos”, según dijo luego el moderador de la charla. Mostraron la despersonalización de la víctima como condición previa al disparo en la sien; cómo las víctimas están reclamando desde su tumba el juicio objetivo de la Historia; la vida y el perfil humano de Ignacio Echeverría, el “héroe del monopatín”; el intervalo sobrecogedor que siguió al asesinato de los llamados “novios de Cádiz”, cuando la mano de una de las víctimas quedó apoyada sobre el claxon del automóvil durante 27 interminables minutos sin que NADIE en el pueblo saliera de su casa para hacer algo; el castigo que espera al político que se atreve a decir la verdad en una sociedad domeñada por el terrorismo; y lo que tal vez pudo ocurrir al terrorista de Atocha que dejó su mochila sin explosionar.
Fueron más de 45 minutos muy intensos, con muchos intervalos de respiración en suspenso. Se agradeció que volvieran a encenderse las luces de la sala y se diera paso a la charla.
Florencio Domínguez, director del CMVT desde 2016, fue el encargado de presentar la fundación. Es uno de los mejores expertos en terrorismo de España y, probablemente, el mejor conocedor de los entresijos y la historia de ETA, en particular. Con eficiencia y minuciosidad de entomólogo, habló del Patronato y de su composición plural, habló del trabajo realizado hasta ahora y de las perspectivas futuras, habló de las dificultades y trabas administrativas para recolectar una documentación extraordinariamente sensible, así como de las ayudas desinteresadas que su trabajo recibe con frecuencia. Preguntado sobre el origen de los fondos que permiten su funcionamiento, respondió que se financian exclusivamente con el dinero que aporta el Ministerio de Interior del Gobierno de la Nación.
Le siguió en el uso de la palabra Joaquín Echeverría, padre de Ignacio, el “héroe del monopatín”. Su narración de los hechos y del período de agonía vivido por la familia durante la semana de silencio administrativo que les impusieron las autoridades británicas acerca del paradero de su hijo, puso en tensión al auditorio. En varios momentos, el orador y la audiencia compartimos lágrimas a duras penas contenidas. Su conclusión fue que el acto de generoso altruismo de Ignacio no fue el fruto de un arrebato inconsciente, sino el resultado de una vida gobernada por la voluntad de hacer el bien.
En suma, una tarde provechosa, muy interesante y muy emotiva.
El sábado, día 23, tendrá lugar la segunda jornada del Ciclo en Barcelona, que tomará como hilo conductor la responsabilidad de los medios de comunicación en la gestación y el agravamiento de los conflictos. Un tema de gran actualidad e interés que nos remitirá directamente a lo que nos está ocurriendo aquí. Junto a un especialista de las guerras de la exYugoslavia, intervendrá el director de esta publicación que leen, describiendo el papel de TV3 en la deriva del procés. Más información, aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















