La falsa Corona Catalanoaragonesa

Hace unos días presentamos un informe sobre el adoctrinamiento en los libros de texto de historia de la ESO en Cataluña. En ellos aparecen repetida y erróneamente conceptos y términos que fueron creados durante la segunda mitad del siglo XIX con la finalidad de divulgar un relato histórico mitológico que justificara la existencia de una nación catalana.

Entre esos términos inventados y falseados el más recurrente es el de Corona catalanoaragonesa, acuñado en el año 1872 por Antonio de Bofarull en el título de una de sus obras, “La Confederación Catalanoaragonesa”. El término Corona de Aragón no satisfacía los delirios nacionalistas, puesto que suponía reconocer la preeminencia del rey y del reino de Aragón sobre los demás territorios, incluida Cataluña, que no tenía título de reino. Por tanto, para solucionar la realidad que incomoda, lo mejor es inventarse una nueva como el título de “comte-reis” para los reyes de Aragón, como aparece también en la misma la obra. Esta falsa denominación servía para igualar el título de rey de Aragón al de conde de Barcelona y así esconder la dependencia del territorio catalán a la figura del rey de Aragón.

Esta equiparación ya de por sí es un grave error, puesto que por jerarquía el título regio siempre está por encima de cualquier otro, y más todavía del de un conde. Posteriormente, y para que no hubiera ninguna duda de la condición política de Cataluña, la mejor solución pasaba por inventarse la figura del rey y sustituir el título de conde por el de rey. Por esta razón nacían los reyes de Cataluña-Aragón como única solución para borrar definitivamente los lazos de dependencia del territorio catalán a la potestad del rey de Aragón, el titular del reino. Y el rey de Aragón comenzaba a simultanear las dos coronas, aunque, encima, otorgando cierta superioridad al falso título de rey de Cataluña al anteponerse siempre al verdadero título: el de Aragón.

Estos inventos decimonónicos siguen vigentes en nuestros días, así que si analizamos muchos libros de texto catalanes, veremos como todos los reyes de Aragón son también reyes de Cataluña; mejor aún, primero son reyes del inexistente reino de Cataluña y luego de Aragón. Así tenemos a Jaume II de Catalunya-Aragó o Joan II de Catalunya-Aragó, reis de Catalunya-Aragó, por poner algún ejemplo. Las nuevas generaciones ya no estudian al rey emperador, Carlos I de España y V de Alemania, ahora ha pasado a ser Carles I de Catalunya-Aragó.

Esta ignorancia nacionalista podría curarse leyendo en las aulas a Ramon Muntaner (1265-1336), en cuya crónica avisa que “aquest llibre fa honor de Deú e de l’alt casal d’Aragó”, porque ésa era parte de su intención, ensalzar al rey de Aragón, como su señor y representante del casal aragonés que abarcaba todos los reinos y territorios que de él dependían, entre los que se encontraba el condado de Barcelona.

Al pasar las páginas vemos que el rey siempre es nombrado como rei d’Aragó, sin más títulos, y que los caballeros, tanto aragoneses como catalanes, luchaban al grito de: Aragó, Aragó!, porque estaban al servicio del monarca aragonés. Mientras, en Cataluña el rey se coronaba con los títulos propios: comte de Barcelona e senyor de tota Catalunya. El relato de Muntaner refleja fielmente la concepción social de su época en la que el máximo señor, en esas relaciones vasalláticas medievales, era el rey de Aragón y a él debían rendirle homenaje.

Estas líneas son un pequeño ejemplo del adoctrinamiento de la historia en Cataluña. Los libros de texto y las aulas fueron secuestradas por el nacionalismo hace ya muchas décadas, a pesar de que algunos pretendan mostrar sorpresa ante estas denuncias. No solo los nacionalistas tienen su culpa, los diferentes Gobiernos con su inacción o el no querer ver son cómplices y en parte responsables de que el adoctrinamiento campe a sus anchas por la educación catalana. Necesitamos que todo cambie y esperamos que sea pronto.

Vera-Cruz Miranda es socia fundadora de la Associació d’Historiadors de Catalunya Antoni de Capmany

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