La otrora todopoderosa ANC (Asamblea Nacional Catalana) parece estar pasando por horas muy bajas y de momento en Tarragona parece que está bajando la persiana. La razón, según ellos mismos han manifestado, se encuentra en cuestiones como las siguientes: la frustración y decepción de una parte muy importante de sus asociados, que se han dado de baja o han dejado de participar en los actos convocados por la entidad, al sentirse engañados por los líderes políticos «procesistas”. También los fuertes enfrentamientos entre los partidos secesionistas.
Sin olvidar las disputas internas por el poder dentro de la propia ANC, que en Tarragona especialmente, han provocado, en los últimos años, sucesivas dimisiones de sus cargos directivos, así como el creciente envejecimiento de los asociados y la falta total de relevo han provocado que se haya dado por clausurada la entidad en el Tarragonés.
Hace unos días, Agustí Ferrer, coordinador en funciones de la ANC en Tarragona y miembro de la entidad desde el año 2012, manifestaba lo siguiente al diarimes: Molta gent es va donar de baixa després de les eleccions a l’Assemblea, que van ser molt ajustades. Teníem registrats uns 430 socis, però a l’última reunió només vam ser 17. Ningú va voler assumir càrrecs i hem de tancar».
Y entre otras cosas añadió: «Ha sigut una decisió molt dura i la realitat actual de l’independentisme no ha ajudat. (…) La gent està cremada. S’ha atacat massa. Hem sigut complaents, (…). La divisió i crítiques internes arran de la presidència de Lluís Llach han empitjorat la situació. Dirigeix l’entitat amb una deriva partidista insuportable. L’ANC sempre ha tingut els partits intentant governar-la, però mai havíem arribat a aquests extrems.

Ferrer concluía diciendo que en Tarragona, se han sentido abandonados por la dirección nacional y que «s’ha fet una cacera contra la gent que va defensar la llista cívica quan no calia».
Lo cierto es que en los actos públicos realizados por la ANC en Tarragona en los últimos 5 o 6 meses apenas reunían a una quincena de personas (como puede verse en la fotografía realizada por un miembro de la Coordinadora de la Resistencia Cívica de Tarragona en uno de sus actos el pasado abril) y en sus redes sociales (en facebook por ejemplo) lo último que compartieron es del día 2 de mayo.
Al parecer, la situación de la ANC en Tarragona no es muy diferente de la que se está produciendo en la mayoría de poblaciones de Cataluña. Recientemente, la organización ha informado que ha ido sufriendo una bajada generalizada de socios desde el 2020, que se ha acentuado mucho en el último año. Se calcula que ha supuesto unas pérdidas de unos 840.000 euros en cuotas en los últimos cinco años.
Josep Costa, uno de los dirigentes críticos con la presidencia de Lluís Llach, decía hace poco que “ahora el viento, tal vez, es adverso para la independentismo, pero volverá a soplar a favor, por eso tenemos que seguir remando, pues cuando esto ocurra si nos coge remando, todo irá mucho más rápido». Y hacía un llamamiento a la unidad y el consenso dentro del independentismo así como a la regeneración, la renovación y a nuevas ideas y nuevas caras. De momento parece que tenemos una nueva cara, Sílvia Orriols, que parece estar cosechando el hastío de muchos independentistas hartos de Puigdemont y Junqueras.
El secesionismo esta mutando y que nadie se equivoque, como dice la canción: «Y no estaba muerto no, no. No estaba muerto andaba de parranda». En fin, que cada cual saque sus propias conclusiones.
Un artículo de Salvador Caamaño Morado
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