
El caos ferroviario que atenaza a Cataluña ha mutado en una guerra abierta entre las fuerzas de izquierda. Oriol Junqueras, presidente de ERC, no ha tardado en aprovechar las imágenes de andenes colapsados para arremeter contra el Ejecutivo de Salvador Illa. En un tono inusualmente duro, el líder republicano ha cuestionado la supuesta «buena gestión» de la que presume el nuevo Govern socialista tras el fiasco de este jueves.
La realidad es que más de 400.000 ciudadanos se han visto atrapados sin alternativas reales de transporte. Para Junqueras, esta parálisis no es solo un fallo técnico, sino un retrato de la ineficiencia de quienes prometieron orden y eficacia. Desde sus redes sociales, el líder de ERC ha lanzado un dardo directo a la línea de flotación del PSC, recordándoles que la propaganda no soluciona la falta de trenes.
El argumento de los republicanos es claro: la única salida al despropósito es la gobernanza propia. ERC utiliza esta crisis para reafirmar su exigencia de un traspaso integral de Rodalies, una bandera que ahora agitan con más fuerza ante el evidente descontrol. Según su visión, solo una gestión exclusivamente catalana evitaría que los usuarios sean tratados como ciudadanos de segunda clase.
La ofensiva de ERC no es un hecho aislado del presidente del partido. En el Parlament, la portavoz Ester Capella ya había caldeado el ambiente denunciando una «dejadez sistemática» en las inversiones ferroviarias. Los republicanos señalan al Estado, pero no olvidan señalar la falta de reflejos del actual Govern ante una emergencia que se veía venir tras el temporal.
Capella calificó de «inadmisible» la ausencia de planes de transporte alternativos durante la mañana del colapso. Para la exconsellera, el usuario no ha estado en el centro de las decisiones, sino que ha sido la víctima de una falta de previsión flagrante. La crítica es especialmente dolorosa para un Govern que hizo de la gestión técnica su principal promesa electoral.
La estrategia de ERC parece pasar por una fiscalización implacable al PSC en sede parlamentaria. Las conselleras de Interior, Núria Parlon, y de Territori, Sílvia Paneque, están en el punto de mira y deberán dar explicaciones urgentes. La formación independentista espera a estas comparecencias para decidir si eleva el tono y exige responsabilidades técnicas o políticas de mayor calado.
Resulta paradójico que ERC denuncie ahora la falta de inversión cuando ellos mismos han formado parte de la gobernanza catalana durante años. Sin embargo, la política tiene poca memoria y mucho oportunismo. Al centrar el tiro en la ineficacia del PSC, Junqueras intenta recuperar el perfil de partido que defiende los intereses cotidianos de los catalanes frente a Madrid y sus delegados.
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