Carles Puigdemont y Jordi Turull han decidido mover ficha de forma drástica. La cúpula de Junts per Catalunya se desplazará este sábado al sur de Francia para celebrar una cumbre de urgencia. El motivo oficial es el caos que asola la movilidad catalana tras el trágico accidente de Rodalies en Gelida.
La formación independentista ha suspendido el Consell Nacional que debía celebrarse en Cardedeu. El cambio de ubicación tiene una razón evidente: permitir la asistencia del expresidente prófugo. De esta manera, Puigdemont recupera el protagonismo mediático en plena crisis de los servicios públicos en Cataluña.
La reunión congregará a la dirección nacional, parlamentarios y representantes del mundo municipal. El objetivo es analizar la parálisis de una comunidad que vive días de colapso estructural. Jordi Turull ya ha calificado la situación actual como una muestra de «grave incompetencia» por parte del Govern.
El accidente de la línea R4, que ha dejado un muerto y decenas de heridos, ha sido el detonante final. Mientras las vías siguen bloqueadas y la AP-7 sufre cortes kilométricos, Junts señala directamente al Palau de la Generalitat. Consideran que el ejecutivo de Salvador Illa carece de la autoridad necesaria para intervenir.
Puigdemont no ha ahorrado calificativos para definir la gestión de los socialistas catalanes. Para el líder de Junts, el Govern actual es el reflejo de la «dependencia y la sumisión» absoluta hacia Madrid. El relato independentista se alimenta ahora del hartazgo ciudadano por el mal funcionamiento de Rodalies.
Desde el sur de Francia, Junts insistirá en que el colapso ferroviario no es una casualidad técnica. Según su tesis, se trata de un problema político derivado de la falta de inversión estatal y la desidia local. El tono empleado busca desgastar la imagen de eficiencia que intenta proyectar el PSC.
La indignación de los juntaires también apunta hacia el Congreso de los Diputados. Critican con dureza que el PSOE solo haya pedido la comparecencia del ministro Óscar Puente por un incidente del AVE. El accidente de Gelida, con una víctima mortal, parece haber quedado en segundo plano para el Ejecutivo central.
Esta actitud de los socialistas es interpretada por Junts como un agravio comparativo hacia Cataluña. Denuncian que la prioridad de Madrid no coincide con las necesidades urgentes de los usuarios catalanes. La cumbre servirá para articular una ofensiva parlamentaria en todas las instituciones donde tienen representación.
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