El presidente de la Generalitat, el socialista Salvador Illa, ha vuelto a escenificar su acercamiento al polémico expresident Jordi Pujol. El encuentro se celebró el pasado viernes en el Palau de Pedralbes. La reunión se produjo en un momento especialmente delicado para el veterano político nacionalista. La familia Pujol se sienta en el banquillo de la Audiencia Nacional por el origen de la fortuna oculta en Andorra.
Pujol atribuyó en su día ese dinero a una «herencia de su padre», una versión que la Justicia española intenta ahora desmentir. El hecho de que Illa le reciba en estas circunstancias es, cuanto menos, discutible. No es la primera vez que Illa muestra deferencia hacia el antiguo líder de Convergència. Ya lo recibió formalmente en el Palau de la Generalitat en septiembre del año pasado.
En aquella ocasión, el líder socialista no dudó en calificar a Pujol como “una de las figuras más relevantes de la historia de Cataluña”. Estas palabras generaron gran malestar en el ámbito no nacionalista. El encuentro, a petición del propio Illa, tenía como pretexto el interés por la salud del expresident, de 95 años, que fue ingresado recientemente por una neumonía.
La reunión se produce inmediatamente después de que Illa regresara de un viaje oficial a México. Esto indica la prioridad política que el presidente de la Generalitat otorga a esta relación. El presidente socialista había solicitado públicamente hace unas semanas que la Audiencia Nacional tuviera en cuenta la edad y el estado de salud del patriarca. Un gesto que parece buscar una suavización judicial.
Este contacto habitual entre Illa y Pujol confirma la estrategia del PSC de tejer puentes con el nacionalismo catalán tradicional. Es un intento por legitimar figuras y sectores que la propia historia reciente había arrinconado.
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