Escudos humanos y rehenes del golpismo

Los líderes nacionalistas son perfectamente conscientes de que el 1 de octubre no tendrán el referéndum que necesitan para legitimarse interna y externamente. Sin cobertura jurídica, sin acuerdo con el Estado, sin garantías de ningún tipo y sin la participación de la mayoría de la ciudadanía lo que ocurriría el próximo domingo quedaría reducido a una movilización numerosa, aparatosa y ruidosa. Una repetición del 9N, probablemente descafeinado.

¿Qué quieren entonces los líderes nacionalistas? ¿Por qué están quemando tanta pólvora y tomando tantos riesgos? Parece claro que lo que se persigue es un gran éxito propagandístico, generar noticias e imágenes (¡sobre todo imágenes!) que inunden los medios nacionales e internacionales. Ya saben: la policía española reprimiendo al pueblo, impidiendo por la fuerza que vote, enfrentándose a civiles y retirando urnas. Cuentan con un auténtico ejército de informadores al servicio del Régimen para buscar esas imágenes o inventárselas si hace falta, y con la ingenuidad, desinformación y sensacionalismo de parte de los medios extranjeros.

Un análisis racional nos llevaría a concluir que los nacionalistas intentan colocarse en una posición de fuerza con vistas a una inevitable negociación futura. Pero ya han dado sobradas muestras de conducta temeraria e irracional. Varios hechos y declaraciones recientes hacen pensar que los planes nacionalistas pueden ir más allá, involucrando a una extrema izquierda que quiere romper su dinámica de declive. Si los enfrentamientos en la calle son graves y el Gobierno, el Poder Judicial o las Fuerzas de Seguridad cometen alguna torpeza, la extrema izquierda y los nacionalistas desatarán una campaña para intentar derribar al Gobierno. Se trata de una jugada complicada que requeriría superar varios obstáculos, pero con unos enormes beneficios potenciales para quien se halla en un callejón sin salida.

Ni los nacionalistas ni la extrema izquierda muestran la más mínima preocupación por la seguridad de los ciudadanos, y mucho menos por la de los policías. En sus demenciales planes de insurrección los militantes separatistas juegan el papel de escudos humanos, y el resto de los ciudadanos somos rehenes que debemos contemplar de forma pasiva la violación de la Ley y la malversación de los recursos de todos.

Ante esta situación y pese a las fortísimas presiones y provocaciones, el Gobierno debe mantener la cabeza fría y rechazar la invitación al conflicto que le presentan los nacionalistas y la extrema izquierda. El 1 de octubre éstos juegan en su terreno favorito. Nadie podrá evitar que ocupen muchas calles y abran gran número de locales para su grotesco simulacro. El trabajo importante para desmantelar el referéndum debe haberse realizado antes de la fecha, y llegados a la misma sólo son recomendables medidas de contención, ejecutadas con extrema prudencia. A partir del 2 de octubre el Estado deberá perseguir y juzgar a los líderes de este golpe de Estado, distinguiéndolos claramente de los ciudadanos a los que han conseguido engañar, y evitándole mayores daños a toda la ciudadanía.

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Información básica sobre Protección de Datos

  • Responsable: SERGIO FIDALGO.
  • Fin del tratamiento: Mantener una relación comercial y el envío de comunicaciones sobre nuestros productos y servicios.
  • Legitimación: El consentimiento del usuario.
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros, salvo por una obligación legal.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional.
  • Contacto: elcatalandigital.es@gmail.com.
  • Información adicional: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en Política de Privacidad.