Llueve. Es hora del recreo y los niños de P4 no pueden salir al patio. Hay cola para hacer la comida en la olla de juguete y el horno está lleno de galletas de plastilina; los coches y los camiones han abandonado la carretera con unas alas imaginarias con las que viajan a la luna, es mucho más bonita que marte; algunos pintan, se peinan unos a otros o incluso regañan y se lanzan esas miradas que perdemos al decir a adiós a la infancia. La profesora, la senyoreta, o la Mercè, hace años que solo su madre la llama con el Mercedes con el que fue bautizada, tropieza con las sillas que han quedado desparramadas mientras pasea por la clase atenta a las 20 vocecillas de timbre agudo y exigente con el hablan unos y otros, que no unos a otros: las conversaciones a esta edad están sobrevaloradas.
Un llanto, una risa, esto es mío, ahora me toca a mí, no te junto, ¿eres mi amigo? Nada que requiera una intervención del adulto. Cosas de niños que entre niños quedan. Pero… hay algo, Mercè escucha palabras que desentonan. Mira que lo intento, se lo tengo dicho, pero nada, siempre es la misma niña la culpable, piensa la senyo mientras se dirige a Claudia. La culpa la tienen sus padres, se empeñan en no seguir las instrucciones que reciben de la dirección del centro. Dicen no sé qué del respeto a sus derechos, que ellos son los padres, que es muy pequeña con solo cuatro años, hablan de libertades y sectas, rumia mientras lleva a la niña de la mano.
Profesora y alumna se colocan delante de la clase. Chisssst, niños, niños, escuchad, esto es importante, ¡escuchad!: Claudia lo ha vuelto a hacer, os he repetido cien veces que cuando suceda le digáis que está actuando mal, terriblemente mal y me avisáis inmediatamente.
Castiga a la pequeña, ya van tres veces en lo que va de semana, que se quede a su lado hasta que acabe el recreo. Tiene que aprender, aunque sea a la fuerza. Es por su bien, por su futuro, por el de todos. “Per un país de tots, l’escola en català”. Claudia llora, intenta hacerlo en silencio no vaya a ser que se le escape otra vez una palabra en castellano.
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















