Vivo en una comunidad de propietarios que está formada por seis portales y tiene forma de U. La Ley de Propiedad Horizontal establece que uno de los órganos de gobierno es el Presidente; lo elige la Junta de propietarios y se da la circunstancia de que ahora mismo soy yo. Con tal de hacerlo lo mejor posible, tengo en cuenta el contenido de la citada Ley, el Reglamento de Régimen Interior, las actas de las Juntas pasadas y la experiencia de cualquier otro presidente, ya sea de otras comunidades de propietarios, empresas privadas, asociaciones culturales, etc. También, ¿por qué no?, cuando me vengo arriba trato de aprender de los presidentes de las Cortes, del Tribunal Constitucional o del Gobierno, pongo por caso…, pues enseñar, lo que se dice enseñar… enseña bastante todo ello.
Permítame usted un inciso sin ironías: ya dije una vez aquí que todos (los periodistas también) debemos ser rigurosos y referirnos a los cargos públicos con sus denominaciones correctas. Se me hace poco caso, pero Sánchez e Illa (hoy en día) son, respectivamente, Presidentes del Gobierno de España y de la Generalidad de Cataluña; no existe tal cosa como Presidente de España y Presidente de Cataluña (¡atentos los locutores de TV3, corrijan su maliciosa y enojosa ignorancia!) puesto que no se trata de una República en ninguno de los dos casos. En España es el Rey el Jefe del Estado (cuya forma es la Monarquía parlamentaria, art. 1.3 de la Constitución), no hay pues Presidente; y en esa parte de España llamada Cataluña tampoco lo hay, porque ni siquiera hay Estado. Ho sento molt!.
La soberanía de mi comunidad reside en los vecinos, a los que convoco al menos una vez al año para debatir y decidir los asuntos que procede; entre otros, el nombramiento de presidente, vicepresidente y cuatro vocales de una Junta de Gobierno (para que cada portal tenga su representante), todo muy serio como usted puede comprobar. Uno de estos últimos, viene diciéndome que los vecinos de su portal se sienten distintos a los de los demás portales (¡mejores, vaya!, aunque no lo confiesan así), y quieren que se les reconozca su identidad; pretenden pagar una cuota menor, pero que su ascensor sea revisado más a menudo, entrar en el garaje por una puerta especial y creo que también votar no sé qué y comer aparte. De momento, las cosas siguen como estaban y cada día cometo un agravio, sin quererlo. Amenazan con constituirse en una comunidad de propietarios distinta si se les sigue menospreciando y están dispuestos a redactar una Ley de Propiedad Horizontal propia.
¿Cómo gestionar esto?. El caso es que le he cogido gustito a lo de ser presidente y pretendo seguir siéndolo. A mi mujer y a mi hermano les hace ilusión que siga en el cargo porque les va muy bien desde que tomé posesión. Y a mí. Me dice ese vocal que, mientras se van o no de la comunidad oficial, si les pongo esa entrada al garaje por una puerta especial y pagan menos cuota, me seguirán votando (parece chantaje); en fin, estoy en ello… ya les amnistié una vez que se saltaron el reglamento tanto que no pude mirar para otro lado como hago siempre. ¿Y mientras…?, pues vamos tirando; yo sigo de presidente haciendo más concesiones, y el vocal sigue de vocal lamentándose de que no haga más concesiones.
Esta pasada semana, aprovechando que voy a regularizar a unos okupas que tenemos, para que sean propietarios en toda regla, he dicho públicamente por contentar al vocal, que la medida hará que la comunidad que presido y “la suya” sean dos comunidades mejores; sí: dos comunidades mejores (lo repetí para evitar dudas). Y me he quedado tranquilo. Hay quien dice que soy un traidor, pero aquí no pasa nada. Los dos seguimos tan a gusto en nuestros puestos. ¿Usted cree que gestiono bien?
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