El inhabilitado presidente del gobierno autonómico, Quim Torra, desde el primer momento, no ha intentado coordinar una respuesta con el Gobierno de España. Ha querido aprovechar para vender a los catalanes que el Govern es un “Estado” y repetidamente ha intentado ir por libre.
La obsesión de la Generalitat ha sido poner continuamente palos en las ruedas y a quejarse de que le habían aplicado un “155 encubierto”, no han intentado sumar esfuerzos, sino usar políticamente la pandemia para intentar vender a su electorado las diferencias entre «Cataluña» y «España».
El problema real es que la parte más desagradable del secesionismo, como Miquel Buch, Pilar Rahola, Jaír Domínguez, Toni Soler, Alba Vergés, Clara Ponsatí o Joan Canadell, no es un sector minoritario. Sus miembros ocupan los principales cargos institucionales, dominan los principales medios comunicación y controlan buena parte de la sociedad civil en Cataluña.
Con gente así, es imposible la concordia entre catalanes. Cuando media Cataluña, la separatista, ejerce una mezcla entre ignorar y despreciar a la otra media, la constitucionalista, es difícil encontrar un punto de encuentro.
Comentario editorial de elCatalán.es
(NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















