Es indecente que los ciudadanos de a pie veamos nuestra vida limitada por las imposiciones sanitarias de la Generalitat, mientras los separatistas tienen barra libre para saltárselas sin ningún problema.
Si la situación sanitaria por el COVID-19 es complicada, se ha prohibido las reuniones de más de seis personas, y ya se habla de limitar los actos familiares de cara a la Navidad, es indecente que se permitan las concentraciones de Òmnium, las manifestaciones de los CDRs y las concentraciones de radicales diversos. ¿O es que el virus no afecta a la que te pones una estelada como capa o enciendes un cóctel molotov?
Esta semana, con motivo de la inhabilitación de Torra y el aniversario de la consulta ilegal del 1 de octubre hemos visto un sinfín de actos por toda Cataluña en la que la obligación de no juntarse más de seis personas no se ha cumplido.
Hemos visto a docenas de violentos quemando contenedores, tirando cabezas de cerdo, lanzando objetos de manera impune. Los ciudadanos de a pie no podemos quedar con nuestras familias para una fiesta, pero los radicales que son amparados por ERC y Junts per Catalunya pueden hacer lo que les dé la gana.
Este es el insoportable doble rasero de la Generalitat. Los ‘suyos’ pueden hacer lo que les dé la gana. La mayoría de la población, a tragar y a obedecer. Así están las cosas en la ‘democrática’ Cataluña.
Comentario editorial de elCatalán.es
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