
La localidad de Ripoll vuelve a situarse en el epicentro de la crónica negra y la tensión política. El imán del municipio ha sido detenido bajo la gravísima acusación de haber agredido sexualmente a una niña. Los hechos, que han conmocionado a esta ciudad gerundense, han tardado dos días en salir a la luz pública debido al silencio de las autoridades autonómicas.
La detención se produjo el pasado jueves, pero no fue hasta este sábado cuando trascendió la noticia. El Ayuntamiento de Ripoll ha sido el encargado de romper el secretismo que rodeaba el caso. Según el consistorio, el arrestado es el líder religioso de la mezquita local, una figura de referencia en una comunidad con un alto índice de inmigración.
Sílvia Orriols, alcaldesa de la localidad y líder de Aliança Catalana, ha estallado contra la gestión del caso. La diputada asegura que se enteró de la detención por «vías no oficiales» y no por los canales reglamentarios. Esta falta de comunicación institucional ha generado un profundo malestar en el equipo de gobierno municipal.
La crítica se dirige directamente hacia la Consejería de Interior y el Gobierno de Salvador Illa. Orriols denuncia que ni los Mossos d’Esquadra ni los responsables políticos de la Generalitat informaron a la máxima autoridad del municipio. El oscurantismo sobre un delito tan deleznable levanta suspicacias sobre los motivos de esta exclusión informativa.
El silencio del Ejecutivo socialista resulta, cuanto menos, cuestionable en un asunto de seguridad ciudadana tan sensible. Resulta difícil de explicar que una alcaldesa sea ignorada por el cuerpo policial de su propia autonomía ante un suceso de esta magnitud. El Govern parece preferir el aislamiento político de Orriols por encima de la lealtad institucional mínima.
Por el momento, los detalles oficiales sobre la agresión y la identidad exacta del imán son escasos. La opacidad ha sido la tónica dominante desde que se produjo la intervención policial el jueves. Solo la insistencia del Ayuntamiento ha permitido que los ciudadanos conozcan la gravedad de lo ocurrido en su propia localidad.
Este episodio reaviva el debate sobre la seguridad y la integración en municipios con una fuerte presencia migratoria. Ripoll, tristemente vinculada a los atentados del 17-A por el papel de otro imán radicalizador, revive ahora una pesadilla similar. La figura del líder religioso vuelve a estar bajo sospecha por un comportamiento presuntamente criminal.
La gestión de Salvador Illa queda señalada por priorizar, aparentemente, el cordón sanitario a Aliança Catalana sobre la transparencia informativa. Ocultar datos a una alcaldesa sobre una agresión a una menor es un precedente peligroso.
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