Manolo González compareció ante los medios tras el empate (2-2) frente al Celta en el RCDE Stadium para analizar un encuentro que definió como loco y complicado. El preparador perico explicó que, pese a un buen arranque en los primeros veinte minutos, el equipo perdió el control táctico al realizar mal las presiones, permitiendo que el rival encontrara espacios con facilidad.
No obstante, valoró positivamente la reacción de sus jugadores en la segunda mitad, subrayando que los cambios aportaron la fuerza necesaria para levantar el marcador y sumar un punto tras una racha de derrotas. El entrenador hizo especial hincapié en la necesidad de recuperar las sensaciones defensivas que el bloque mostraba semanas atrás.
Según Manolo, la confianza del grupo está ligada directamente al orden táctico y a la estructura sobre el campo. Para volver a ser competitivos durante todo el encuentro, el técnico exigió recuperar la identidad basada en ganar duelos, presionar con agresividad y defender con orden. El preparador insistió en que sus futbolistas deben correr como animales y mantener la serenidad mental para no desconectarse de los partidos.
Finalmente, el técnico justificó su actitud enérgica en la banda durante el tramo final del choque. Su intención era enganchar a la grada y animar a la afición para que empujara al equipo hacia la victoria. Manolo González confesó que vive las derrotas de forma muy negativa y que su prioridad es que los jugadores recuperen la confianza perdida. El empate ante un buen rival como el Celta debe servir, según sus palabras, como punto de inflexión para reencontrar la competitividad y la solidez que requiere la categoría.
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