El “derecho” a desobedecer

Carlos Morato Roig, secretario de Joves de Societat Civil Catalana

 

En cualquier forma de civilización como los estados, las regiones, los municipios o incluso las diversas instituciones que engloba la sociedad como las comunidades de vecinos, la familia, etc., existen unas normas de convivencia. Desde bien pequeñitos nos han enseñado que esas normas hay que respetarlas y se deben cumplir porque así lo ha decidido la mayoría. ¿Qué ocurre cuando nos saltamos esas normas? Los estados toman medidas preventivas y a su vez tienen el monopolio de la fuerza para mantener la armonía del contrato social o normas de convivencia. Por otro lado, en la familia, cuando no tenemos un grado de madurez suficiente, nuestros padres nos riñen por no haber hecho caso y nos insisten enseñándonos de nuevo qué debemos hacer o qué no. Pero todo ello parece que tiene una excepción.

Actualmente, en Cataluña esto ha cambiado. Esa pequeña mayoría parlamentaria (no popular) que salió de las urnas nos está diciendo todo lo contrario. Esos diputados que deben darnos unas normas de convivencia para que las respetemos y cumplamos nos están diciendo que no, que ese no es el camino para conseguir nuestros objetivos en una sociedad libre. Nos están queriendo justificar la máxima “el fin justifica los medios”. Esto es, se quieren saltar las normas de convivencia (Constitución) aprobadas por la mayoría de ciudadanos de España y, a su vez, de Cataluña, para declarar la independencia de una pequeña parte de la nación española. De nuestra patria chica.

De ahí mi reflexión. Si el Govern de la Generalitat, con el apoyo parlamentario de los diputados de Junts pel Sí y de la CUP, nos está diciendo que la mejor opción es desobedecer las normas de convivencia, ¿qué les tendremos que enseñar a las futuras generaciones? ¿Podrán desobedecer las leyes para conseguir sus objetivos? ¿En qué país democrático como es España en el que la pluralidad política está garantizada se ha visto que los dirigentes políticos animen a sus conciudadanos a saltarse las leyes que un día aprobaron de forma totalmente democrática? La democracia no es sólo votar sino que también es respetar lo que se ha votado y aprobado por una mayoría democrática.

Lo que están sufriendo los miembros de Joves de Societat Civil Catalana en la Universidad Autónoma de Barcelona, día sí y día también, responde a las consecuencias de enseñar en Cataluña que la desobediencia es el camino, que el imperio de la Ley es interpretable según los gustos, que la convivencia debe ser sólo para los que piensan como ellos y que, en caso contrario, el acoso, las agresiones y las amenazas están justificadas y, evidentemente, la soberanía de España no reside en el pueblo español, sino en una pequeña parte de dicha nación.

Hagan pedagogía y valoren qué nos estamos jugando. No es sólo decidir qué debe ser Cataluña, sino que también está en juego el contrato social de la sociedad catalana. Si no rectificamos, las futuras generaciones tendrán el derecho a desobedecer.


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