El 1 de octubre

Durante este mes de agosto estamos disfrutando de un buen tiempo y una gran temporada estival. Aunque algunos se empecinan en buscar problemas en el turismo y las personas que nos visitan, no podemos dejar de lado que uno de los principales pilares de nuestra economía se basa precisamente en ofrecer servicios de calidad que van más allá del muy manido pero aun vigente sol y playa. Una fórmula exitosa de la cual toda España se ha beneficiado desde hace ya décadas y que nos ha consolidado como una de las principales destinaciones a nivel internacional.

Mientras que los “amigos” de la CUP siguen su cruzada contra todo, ahora también contra quienes nos visitan, no han perdido tiempo en seguir presionando al maltrecho Govern de Puigdemont para que siga su trayectoria kamikaze hacia esa diana fijada en el 1 de octubre con el único objetivo de hacer saltar por los aires, ya no sólo los fundamentos de la economía que nos sostiene, sino más allá, el estado de derecho que garantiza la cohesión social y la democracia en nuestro país.

Así pues, vivimos estos días el culebrón del verano. Un Govern en purga constante a la caza de aquellos que no sean puros separatistas, no vaya a ser que a última hora alguno se pueda arrepentir de cometer las tropelías que planean. Unos socios, los de la CUP, que parece que con 10 diputados son capaces de dictarle las órdenes a un entregado Puigdemont y un impasible Junqueras, el cual en el fondo se ve más pronto que tarde como un nuevo ‘president’ (autonómico).

A todo esto, unos socialistas que juegan al despiste. Consienten con sus silencios gobiernos independentistas en muchas ciudades catalanes, al tiempo que su revalidado líder, Pedro Sánchez, se inventa un nuevo concepto, la plurinacionalidad, que flaco favor hace a aquellos que defienden la unidad territorial de España. Los socialistas lanzados ahora al coqueteo con los radicales de Podemos para a la vuelta del verano buscar la manera de desbancar de la Moncloa al PP al precio que sea.

Sin embargo, a pesar de que nubes borrascosas acechan al reluciente cielo veraniego, somos muchos los ciudadanos que confiamos en la adecuada actuación de la Justicia y del Gobierno de España, sobre aquellos que traten de saltarse la legalidad y atenten contra la estabilidad nacional que tan buenos frutos nos ha proporcionado como país en los últimos cuarenta años.

 

 

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