“Con dinero público se incita al odio contra muchos catalanes y el resto de españoles”

Antonio Robles, portavoz de CINC

Antonio Robles es albañil, periodista, profesor, escritor y uno de los pioneros de la lucha contra la exclusión cultural y lingüística en Cataluña. Fue el primer secretario general de C´s y uno de los tres primeros diputados en el Parlament rompiendo el muro de silencio de los secesionistas. Autor del tratado “Historia de la Resistencia al Nacionalismo en Cataluña” y actualmente, portavoz de Centro Izquierda Nacional (CINC).

Usted ha sido profesor de Secundaria durante más de tres décadas. ¿En qué han cambiado los chavales en estos años?

Ha cambiado para mejor y para peor. Aspectos positivos: se ha universalizado la educación rompiendo las barreras de acceso de la mujer en la educación. Hoy las chicas son mejores estudiantes en todos los niveles educativos y mayoritarias en todas las facultades, menos en ingeniería. Pero se ha deteriorado seriamente el nivel educativo a partir de la implantación de la LOGSE, alma mater del fracaso escolar y el desprecio por la cultura. El buenismo de la LOGSE provocó la pérdida de valores como el esfuerzo, la voluntad, la responsabilidad, la autoridad del profesor, el respeto por los contenidos y la asunción de la frustración que todo ser humano ha de aprender a asumir para crecer.

La aceptación del sofisma “progresa adecuadamente”, ha enmascarado el mal, que nos ha inducido a sacralizar la superstición de la adolescencia como valor supremo. Queremos todo, ahora mismo y sin esfuerzo. El sistema está creando discapacitados psíquicos incapaces de asumir el menor contratiempo, porque padres y escuela han evitado a nuestros hijos la más mínima frustración. Y esto se refleja en el populismo actual de líderes políticos abducidos por su propia adolescencia.

¿Hay tanto “adoctrinamiento” escolar nacionalista en Cataluña cómo se dice?

Peor, hoy las escuelas de Cataluña son madrazas del catalanismo independentista. Han logrado crear un ambiente de normalidad nacionalista que impide diferenciar el adoctrinamiento de la educación. La educación (la instrucción) consiste en facilitar la ilustración, la capacidad crítica, la autonomía personal para ser capaces de sobrevivir en la naturaleza, en la sociedad y ser libres. El adoctrinamiento catalanista consiste en crear clones de un modelo de ser catalán con las características propias de un nacional catalanista. La primera te ayuda a ser libre, la segunda te convierte en rebaño. Pero cuando estás ahí inmerso ni siquiera te das cuenta.

El verdadero ejército de Cataluña son sus maestros (no todos, afortunadamente, pero la hegemonía moral del catalanismo en la escuela hace que los más activistas detenten el dominio y el poder institucional, mientras que el resto, muy precavido, calla. El eterno problema de la máxima de Burke: “Para que triunfe el mal solo es preciso que los buenos no hagan nada”).

En su libro “Historia de la Resistencia al Nacionalismo” usted relata el éxodo de miles de profesores de secundaria debido a la acción de la Generalitat que presidía Jordi Pujol. ¿Fue parte de un plan?

Siempre fue un plan, diseñado por etapas. Primero enmascarado con la normalización, la recuperación del catalán, la profundización de la autonomía, etc. todo sustentado en una razón moral que compartíamos todos los demócratas sustentado en el rechazo monolingüista del régimen franquista anterior, pero que ellos manipularon, envueltos en el victimismo, para crear dos o tres generaciones de adolescentes que pudieran cambiar la hegemonía democrática, política y nacional de España por la nacional catalanista. Y cuando han tenido oportunidad, la han tratado de imponer. Estamos en guerra, aunque no se libre con tanques, ni violencia física. Hoy las trincheras están en la escuela, en las instituciones culturales y en los medios de comunicación. Y los tienen en exclusiva.

Hace meses que Centro Izquierda Nacional (CINC) se presentó ante los medios de comunicación. ¿Qué han hecho en este tiempo?

La creación del proyecto de Centro Izquierda de España ha pasado por varias etapas: Hace un año y medio valoramos su creación y decidimos fundarlo. Corría enero, marzo de 2016. El 29 de junio de 2016 quedó definitivamente registrado en el Ministerio de Interior, y el 21 de octubre dimos a conocer en rueda de prensa nuestra cosmovisión, el diagnóstico de la política española y sus soluciones. En enero de este mismo año publicamos un decálogo con 13 principios y 13 propuestas bajo el nombre genérico: La España que nos une, y a finales de junio lo presentaremos definitivamente en Madrid. Mientras tanto, hemos contactado con intelectuales para buscar su apoyo, negociado, pactado o buscado compromisos con proyectos políticos similares y extendernos e implantarnos en todo el territorio nacional; hemos dado entrevistas, asistido a debates, conferencias, escrito artículos y generado doctrina en medios de comunicación y a través de las redes sociales.

A finales de junio habrá sorpresas, CINC será la nave nodriza de otras muchas iniciativas, no es un proyecto cerrado, sino abierto a quienes compartan con nosotros tres pilares fundamentales. En primer lugar, un centro izquierda moderado, reformista, ilustrado, en la mejor tradición socialdemócrata europea, alejado del populismo de Podemos y de la España plurinacional del PSOE. El segundo pilar es la defensa de la unidad de España, como salvaguardia del bien común, sin complejo alguno, para lograr que la izquierda vuelva a amar a España de nuevo. Y, en tercer lugar, defender la lengua común de todos los españoles en cualquier lugar del territorio de España sin concesión alguna a quienes quieren imponer su exclusión, salvaguardando con la misma determinación las lenguas regionales españolas y combatiendo el etnicismo cultural nacionalista. El tiempo del racismo cultural del nacional catalanismo debe acabar como se acabó el racismo biológico.

¿Cuáles son los objetivos de Centro izquierda de España (CINC)?

En el terreno social, preservar la sociedad del bienestar. Además de consolidar la enseñanza y la sanidad públicas y los derechos sociales, hacerlos universales a todos los españoles. Todos los españoles han de disfrutarlos independientemente del lugar donde vivan. No han de ser los territorios los sujetos de derechos, sino los individuos, los ciudadanos concretos, uno a uno. Y en especial, blindar las pensiones a costa de cualquier otro gasto, empezando por los derroches nacionalistas. Pero, además, extenderlos a los nuevos retos que la sociedad tecnológica nos abre como oportunidad y amenaza. La robótica, la inteligencia artificial, la digitalización de las relaciones laborales nos asegura la producción de bienes, pero no el reparto de la riqueza.

Y eso hay que enfrentarlo. Ya, ahora, no cuando sea demasiado tarde. Si existe paro estructural, no es porque la gente no quiera trabajar ni esté poco preparada, es porque se ha perdido el equilibrio entre los propietarios de los medios y formas de producción y la mano de obra. Por primera vez en la historia, puede que se puedan producir bienes suficientes para vivir, pero queden excluidos del trabajo, es decir, de los medios de subsistencia millones de personas. El reto es intelectual, laboral y ético. En ello estamos.

¿Cuándo se presentarán a las elecciones?

En cuanto tengamos ocasión.

Crear un partido a nivel nacional no es nada fácil. ¿En qué otras Comunidades Autónomas tienen militantes?

Ya estamos extendidos a todas, aunque con desigual implantación. Nada es fácil, pero con eso contábamos. Hoy la gente está harta de los políticos, ya no confía en nadie, y con razón. Eso nos obliga a realizar un doble esfuerzo, pero estamos contentos y tenemos una determinación insobornable; nuestro discurso va calando poco a poco con fundamentos seguros. Preferimos avanzar lentos, que permitir que el partido crezca con arribistas, corruptos o frívolos.

¿Cuándo celebrarán su primer congreso?

En principio, la Asamblea General será en septiembre.

¿Cuál es su relación con otros grupos de la izquierda no nacionalista, como Alternativa Ciudadana Progresista?

Muy buena. Estamos en contacto con varios proyectos de izquierdas, a finales de junio daremos cuenta de ello en la presentación en Madrid. Permítame que de momento sea discreto y respetuoso con los pactos y apoyos a los que estamos llegando con ellos.

Cómo aficionado al fútbol y como catalán, ¿qué sintió al ver el anuncio de TV3 para el partido de la Champions, en el que tomaba partido por la Juventus?

Indignación, porque mal está mostrar odio, desprecio por el otro; pero peor aún, buscar el odio y el desprecio del otro. Si el nacionalismo ha llegado a eso es porque ya no quiere convencer, sino vencer.  Persiguen ser odiados por el resto de españoles para excitar, por reacción, el rechazo a España. Y, por otra parte, indignación democrática; mal está que un medio privado se permita mostrar la tirria al equipo rival, pero que lo haga TV3, un medio público pagado por todos, es intolerable. Con mi dinero, con el dinero de todos los catalanes, se desprecian los sentimientos, se incita al odio contra parte de los catalanes y del resto de españoles. Es vomitivo e intolerable. Debe haber responsabilidades y los responsables deben cesar. Es un robo de dinero público para generar odio.

Pero ese anuncio plasma como ninguna otra cosa la conversión del lenguaje político al lenguaje forofo. Los hooligans del fútbol no buscan argumentar, ser neutrales en sus apreciaciones, sino vencer a cualquier precio, incluso con trampas. Exactamente como hacen y argumentan los Puigdemont de turno. Es el fin de la política, de la argumentación democrática para zambullirse en las emociones de las vísceras.

¿El ‘procés’ ha dejado de ser una tragedia para convertirse en una farsa?

Sí, ¡ojo!, podrá ser calificado como una farsa si fracasa definitivamente, pero, mientras tanto, es una tragedia latente. Todo puede acabar mal, y por mucho esperpento que sea ahora, si degenera hasta un punto de no retorno, será una tragedia. Y no hay que descartarla.

El Presidente de la Generalitat acaba de fijar la consulta ilegal para el 1 de Octubre. ¿Qué ha de hacer el Estado de Derecho?

Aplicación de la ley y pedagogía, a partes iguales. Hay dos consecuencias nefastas en la actitud del Gobierno de la Generalidad: el desprecio por el Estado de derecho y la manipulación de lo que es la democracia. Y no sé qué es peor. Lo primero porque es un golpe de Estado institucional, y lo segundo porque ha logrado convencer a una parte de la población que lo están haciendo en nombre de la democracia. Para ello han tenido que pervertir toda la jurisprudencia constitucional de un Estado de derecho y adornarla con un lenguaje tramposo. A la vez, han convertido en normal lo que es un disparate: despreciar la Constitución y las sentencias de los Tribunales.

El Estado ha de empezar ya a desenmascarar esa impostura para que la gente los vea como son: unos vulgares golpistas que hasta para poner la fecha del referéndum ilegal, coinciden con la proclamación de Franco como Jefe del Estado, el 1 de octubre, el día del caudillo. Una sociedad que desprecia sus leyes está muy cerca de la barbarie y el abuso. Para eso está el artículo 155. Somos más y tenemos razón.

Usted ha escrito en “La Cataluña que queremos”, el libro que sirve de soporte a elCatalán.es. ¿Cree que es un proyecto necesario?

Imprescindible, pero insuficiente. La hegemonía moral en la prensa del nacionalismo es tan avasalladora, que los abducidos por el proceso son refractarios a la prensa contraria. Como si no existiera. Se necesitan muchos ElCatalán.es, documentales, películas, historiadores, profesores neutrales, periodistas decentes no fanatizados por el nacionalismo… Y ayuda de las instituciones democráticas para contraponer la manipulación y la hegemonía moral del nacionalismo. No para manipular en contra, sino para dar a los ciudadanos información honesta y neutral para que puedan decidir en libertad. En eso consiste la democracia, en que los ciudadanos puedan elegir de forma autónoma y libre, con información suficiente y neutral, y no inducidos por la propaganda de parte.


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