Hemos podido leer titulares muy diferentes en relación a una noticia del Consejero de Economía de la Generalidad, Pere Aragonés: desde el “La Generalitat no vol dependre financerament d’Espanya” del e-noticies, al escueto “La Generalitat abandonará el FLA en enero de 2019” de La vanguardia digital, pasando por el de El Pais digital “El Govern pide 6.713 millones al Estado y deja el FLA con el permiso de Hacienda”.
Que al gobierno catalán le gustaría poder financiarse en los mercados, es archisabido y obedece sobre todo a la imperiosa necesidad de sacudirse el control del Estado sobre sus cuentas, pero también es sabido que con una calificación de Bono Basura le saldría muy caro y por ello anuncia que abandonará el Fondo de Liquidez Autonómica como paso previo a ir directamente al mercado financiero, pero Pere Aragonés, con quien coincidí hace años en algunas tertulias y me dio la sensación de ser un persona sensata, sabe que esa aspiración es inviable a corto y medio plazo, y lo que hace es acogerse al Fondo de Facilidad Financiera (FFF) que les proporcionará el crédito que necesita para equilibrar sus presupuestos pero sin estar sometidos al control y supervisión del Ministerio de Hacienda… y de paso lo vende como un síntoma de la buena salud financiera de la Generalitat y como una victoria política.
El cambio del mecanismo de financiación del FLA al FFF es coherente con la línea de los separatistas de avanzar hacia la independencia y todos sabemos que si hay dependencia económica no puede haber independencia real.
Llegado a este punto cuando leo que el cambio se produce después de una resolución favorable del ministerio de Hacienda de hace unas semanas, me asalta la duda de si este cambio no es una concesión más del débil gobierno de Pedro Sánchez al independentismo catalán, que pasa a tener las manos libres para gastar el dinero recibido del Estado en lo que considere más conveniente, que, desgraciadamente todos sabemos lo que es: crear estructuras de país en que poder colocar a todos los adictos al régimen que están necesitados de un sueldo y mantener los mecanismos de propaganda secesionista.
Quizás es una cantidad más a añadir al coste político-económico del gobierno del PSOE-PSC de Pedro Sánchez.
En cualquier caso la Generalitat ha vuelto a demostrar que sigue siendo mejor negociadora y comunicativamente más hábil que el Gobierno Central y no creo que en 2019 vayan a cambiar las tornas.
TNN – Transversal No Nacionalista –
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