Del adoctrinamiento escolar, a “Estudiar sota sospita”, de TV3

TV3 emitió el 25 de noviembre “Estudiar sota sospita”, el supuesto programa que trataría el adoctrinamiento escolar. Una encerrona infame con apariencia de neutralidad.

El presentador falseó el tema desde el minuto cero: “Buenas noches, las escuelas se convirtieron el 1 de octubre del año pasado, como en cada proceso electoral, en centros electorales. En muchas de estas escuelas, la acción de la policía y la guardia civil, provocó heridos y destrozos en las instalaciones, y al día siguiente, se habló en las aulas… y bla bla bla”.

TV3 convirtió las quejas contra el adoctrinamiento nacionalista en las escuelas que se viene produciendo desde hace más de 30 años, en un acoso genérico contra los maestros y profesores nacionalistas que al día siguiente del 1 de Octubre hicieron comentarios tendenciosos de aquellos acontecimientos en clase.

TV3 convirtió a las víctimas en verdugos. El problema ya no era el acoso sufrido por algunos hijos de Guardia civiles en el colegio por lo que habían hecho sus padres el día anterior, sino la mala fe de estos padres y “la fiscalía del odio, del Estado” contra el derecho de los docentes a educar a los alumnos en el diálogo. Todo ello, envuelto en una atmósfera emocional de rechazo a las “fuerzas de ocupación” que rodea la actividad docente, la política y los medios de comunicación públicos en Cataluña desde hace años.

La elección de los entrevistados estuvo sesgada desde el principio: De un lado, maestros, alumnos, responsables de educación, el Síndic de Greuges, padres y madres de la cuerda; y de otro, un guardia civil y un profesor con el perfil adecuado para la ocasión. El primer grupo (el bueno), defendiendo las tesis nacionalistas camufladas por el derecho a la educación, a la libertad de expresión y la educación en el diálogo.

El segundo grupo (el malo) descalificado de entrada. El Guardia Civil, por el mero hecho de ser Guardia Civil (en la mentalidad nacionalista se traduce por fuerzas de represión, franquismo; o sea, España). El profesor elegido, recientemente descalificado por digitales nacionalistas con epítetos al uso y bajo sospecha, había sido elegido para recrear un perfil casposo e imagen carca. Su público ya tenía interiorizado este perfil previamente. Grave irresponsabilidad por su parte acceder a ser entrevistado.

Podían haber contado con asociaciones de padres, profesores y activistas cívicos contrastados, pero prefirieron obviarlos. Tenían a la “Asamblea por una Escuela Bilingüe” (AEB) que acaba de enviar al Defensor del Pueblo un informe con más de 500 casos de adoctrinamiento: “Instrumentalización nacionalista del sistema educativo en Cataluña: el caso del 1 de octubre, o a su presidenta y madre de hijos en edad escolar, Ana Losada; o al presidente de Impulso Ciudadano, José Domingo, un experto jurídico de largos años de lucha contra la exclusión lingüística y el adoctrinamiento escolar.

Pero no lo hicieron, muy al contrario, ocultaron el informe y sus Conclusiones. Informes imprescindibles, para comprobar el alcance del problema. O al sector de educación de SCC y la experta Maribel Fernández… O a Francisco Caja, presidente de CCC, histórico luchador contra la manipulación escolar, o a Gloria Lago, de Galicia Bilingüe y “Hablamos Español”, o incluso al Defensor del Pueblo, Fernández Marugán, que acaba de advertir al Departamento de Enseñanza de la Generalidad que ha de garantizar la neutralidad en las escuelas… Prefirieron que el hooligan nacionalista, Rafael Ribó, Sindic de Greuges de Cataluña, no tuviera competencia ni nadie contrastara su sectarismo.

Tampoco invitaron a los alumnos implicados, ni a sus compañeros que se plantaron en las puertas del instituto para denunciar el adoctrinamiento y defender a sus compañeros e hijos de Guardia civiles.

Tal planteamiento falsea desde el principio la crítica al adoctrinamiento escolar en Cataluña. Ni siquiera es una cuestión de hijos de Guardia civiles, ni empezó el 1 de Octubre, ni tiene nada que ver con poder o no votar, o poder o no poder comentar en las aulas acontecimientos sociales y políticos.

El adoctrinamiento escolar es una estrategia diseñada por Jordi Pujol desde 1980 con la inmersión lingüística en las escuelas, como primer instrumento. Después vendrían otros, el más revelador, el Informe 2.000, un detallado plan de ingeniería social para nacionalizar todos los estamentos sociales como instrumento de alienación mental:

– Convertir a la lengua catalana como única docente y excluir la lengua común española, primero del ámbito escolar, después de las instituciones y de los medios de comunicación públicos, y finalmente convertirla en una emoción negativa para lograr que los niños la percibieran como extranjera.

– Crear un relato histórico donde Cataluña aparecería como una nación oprimida por el imperialismo de Castilla y cuyo renacimiento sólo podía llegar creando un Estado propio fuera de España. La pedagogía del odio.

-Fortificar ese adoctrinamiento creando una televisión nacionalista que reforzara lo que ya se hacía en las aulas. Echen una ojeada y vean qué es TV3.

-Y finalmente, romper los lazos emocionales con España a través de vaciar la historia de Cataluña de la historia común con España, y borrar su cultura y su lengua común para lograr que las dos o tres generaciones venideras rompieran con sus instituciones de Estado. O sea, lo que están haciendo ahora tantos jóvenes, y protagonizan especialmente los CDR y los maestros.

-Para conseguir esto último, se ha de disponer de un ejército de maestros y profesores cuyo corazón estuviera entregado a la causa nacional. En los años ochenta se exiliaron o fueron expulsados 14.000 maestros y profesores. La desidia de los Gobiernos españoles de entonces permitieron el inicio de ese vaciado. Ahora son mayoría. En el propio programa, algunos de esos representantes lucían el lazo amarillo con absoluta normalidad, mientras negaban cualquier tipo de manipulación. Como los peces, han dejado de percibir su propia humedad, porque la humedad forma parte de su ser. La doctrina la llevan puesta, y ya no la distinguen de la realidad.

El adoctrinamiento escolar no es solamente lo señalado, es la presión ambiental de sus direcciones y profesores lazis que imponen su hegemonía moral en los centros. Con su autoridad, con los símbolos que llevan en sus solapas, que cuelgan de los recintos (esteladas, lazos amarillos, octavillas por la república catalana, convocatorias de huelgas contra el Juez Llarena o el Estado opresor…), el adoctrinamiento escolar va desde la eliminación de canciones infantiles españolas de toda la vida, hasta la imposibilidad de hacer revistas en castellano, realizar obras de teatro o acontecimientos navideños en lengua española, impedir el lenguaje en español de la lengua de sordomudos, el prohibir libros de texto en castellano, incluso a los hispanohablantes que acaban de llegar de América latina, el crear aulas de acogida para alumnos extranjeros para aprender sólo catalán, aunque muchos de estos sean latinoamericanos…

El rechazo ambiental impuesto por esa hegemonía moral del catalanismo, que acaba por acobardar a niños y niñas incapaces de sobreponerse a un ambiente hostil. No es muy difícil imaginar la presión de un niño ante la carga emocional de un profesor ataviado para la ocasión con lazos amarillos en pecho y mente, que le acaba de reprochar con maneras de inquisidor: “¡Encontrarás bonito lo que ha hecho tú padre! ¿No?”

Al ver a estos maestros, profesores y responsables de educación de la Generalidad, dándonos lecciones de diálogo con el lazo amarillo en la solapa, qué deben creer qué es la escuela, cuál su cometido. Están confundiendo su cosmovisión de la realidad, su ideología, con lo más sagrado de un ser humano, el derecho a poseer libertad de conciencia y criterio para decidir por sí mismo. Y eso sólo se puede respetar facilitando a los alumnos información neutral, y herramientas para pensar. Sin remozarlas en emociones propias, sin manipular sus deseos, sin encauzar su creatividad a los intereses del maestro. Mal se puede lograr tal objetivo, si, para empezar, ya se le muestra de entrada el lazo que debe ponerse para ser normal. O para no ser un hijo de puta español.

Por Antonio Robles

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