CUP, mi villano favorito

Lo siento, no he podido resistirme. Ver el pavor que provocan las intervenciones de las CUP a nuestras “tiete@s menestrals”, como corren asustad@s al oír los tonos de chulería de la chica de las camisetas, o las miradas extrañas  de su portavoces, o sus barbados amenazantes o sus agresivas chicas ”curvys”.

Las CUP se han ido perfilando como el villano perfecto para toda persona de orden, sobre todo económico, también para el Independentismo asustón, que se refugia de sus amenazantes declamaciones, pero que también se complace, con cierto regocijo infantil. Sus penosos Comités de Defensa de la República, sus paellas insurrectas que se convierten en elecciones autonómicas…

En fin, como Gru, un villano que encierra un sentimental. Sí, la película para niños de Disney, no es ninguna de Pasolini. Encierran un sentimental, aunque también los fanáticos y radicales pueden ser sentimentales… Observemos brevemente su historia.

Algunos grupos independentistas, en las soledades de los años sesenta y setenta, intentaron organizar grupos violentos, con una leve inspiración macabra en ETA: Terra Lliure y el Exèrcit Popular Catalá, con cuatro asesinatos y algunas bombas averiadas en su haber. Más tarde, apareció el  Moviment de Defensa de la Terra (MDT), que lejos de ser una ONG ecológica, era un grupúsculo minoritario de independentistas cabreados contra el mundo, especialmente con el nacionalismo parlamentario de la época, CIU y ERC. Este decidió constituir una Assemblea Municipal de l’Esquerra Independentista el 14 de diciembre de 1986, sumando a pequeños grupos de la Cataluña rural, intentando tener un instrumento legal para presentarse en las municipales de 1987.

Los años de abundáncia econòmica en Cataluña hicieron que el independentismo casi desapareciera, sumado a los malos resultados de ERC y a algunas rencillas entre concejales de pequeños municipios. Es a partir de 1998, también unos años premunicipales, cuando algunos pequeños grupos en Manresa, Navarcles, Sabadell, Salt y Valls abren un proceso de marco político común y de soporte a un partido único. A partir de las siguientes municipales, consolidan una red de concejales en pueblos de la Catalunya interior. Son en  posteriores elecciones municipales, en plena crisis, cuando llegan a ganar Alcaldías y una clara representación parlamentaria.

Algunas de sus propuestas Internacionales están  basadas en planteamientos económicos de foros de justícia económica global, tipo ATTAC, y son coherentes con modelos de transformación progresista. Sin embargo lo que contradice y lía sus mensajes son, por un lado cierta chulería “okupa”, demasiado arrabalera para ser creíble políticamente hablando. Por el otro, sus raíces en el independentismo rural, de bien sabido tufillo carlista, con ansía pancatalanista un poco anacrónicas. El choque dialéctico es manifiesto: una Europa dividida en presuntos “paises” estilo Baja Edad Media con colectivización ácrata y asamblearismo anticapitalista frente a la alta economia mundializada con Estados Nación aún fuertes,  haciendo una síntesis del disloque…

De la misma manera que también coinciden trayectorias personales serias y razonables, dentro de mi discrepáncia, cómo por ejemplo Gabriela Serra o Arcadi Oliveres, referentes en la solidaridad internacional. Pero ello choca de nuevo ante esa presunta superioridad moral del resto de dirigentes, con la pose de una supuesta pureza ideológica, que no obedece a ningún principio de realidad. Van fritos de empatía personal.

A ello cabe añadir la litúrgia de la Asamblea, como generadora de verdades místicas (a la que ahora parece inclinarse la Alcaldesa Colau…) que esconde un anarco-chamanismo de planteamientos maximalistas. Tratándose de propuestas que afectan a la economía mundial, es difícil la articulación en comités de barrio ”participativos” que tomen decisiones. También abundan las nacionalizaciones a destajo, sin un modelo de Administración Pública que sostenga todo. Paradigmas, muy cercanos a los iniciales modelos cubanos y venezolanos de sus revoluciones.

No se puede hablar de ninguna manera de una bucólica Europa de los pueblos, sin caer en un Romanticismo “naif”;  la movilidad de vías terrestres y aéreas, las redes ultratecnológicas, la consolidación de las regiones metropolitanas, el hecho urbano masivo, lo anulan. La CUP no tiene un problema con España, lo tiene con el mundo globalizado y los derechos del ciudadano. Adiós al Romanticismo alemán.

Estas contradicciones quedan muy de manifiesto en la gobernabilidad de los municipios, sobre todo los urbanos, dónde dudas e incoherencias asfixian la gestión diaria; o bien olvidan modelos colectivistas y de participación horizontal, o el trabajo no cunde. Aunque también se puede optar por gestionar el día a día con funcionarios razonables y sólo manifestarse a golpe de moción demagógica o sobre pueblos indígenas. Es un ejemplo, muy imaginativo…

Tampoco un gobierno de Estado podria ser ejecutivo para la CUP, ni el de una improbable República Catalana; la política de exportaciones y las relaciones internacionales serían la primera barrera insalvable, si quieren cumplir su programa.

Eso sí, dónde se mueven con brillantez es siendo una minoria bisagra en un parlamento sin mayorías, con una división compleja y profunda, dónde no hay un parlamentarismo con experiéncia, dónde se puede encontrar desde un cantantor ridículo y vetusto hasta alcaldes de comarcas, conviviendo con cargos de confianza mediocres ascendidos a generales  y tránsfugas sin perfil ideológico definido… En un parlamento así, sí podrían ganar en influencia, incluso podrían ganar en solidez parlamentaria. Este ejemplo es también inventado.

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