El vicepresidente de Junts, Antoni Castellà, no dudó en lanzar un dardo directo a la CUP durante el pleno de ayer en el Parlament. Recordó que en su grupo no hay grandes tenedores inmobiliarios, una alusión velada al patrimonio millonario de la familia de la exdirigente cupaire Eulàlia Reguant. Esta ex diputada de la CUP, teóricamente ‘anticapitalista’, es la nueva apoderada de una empresa familiar dedicada a la venta y alquiler de inmuebles.
Resulta irónico que quienes dicen defender a las clases populares gestionen patrimonios familiares de 12 millones de euros. La tensión en el hemiciclo fue constante, evidenciando el abismo entre la Cataluña productiva y la política del resentimiento. La diputada de la CUP, Laure Vega, llegó al extremo de criticar la vestimenta de los diputados presentes. Una muestra más de que, ante la falta de argumentos económicos sólidos, la izquierda prefiere recurrir al ataque estético y personal.
Este rifirafe se produjo durante el debate de la propuesta de Junts para rebajar el IRPF y eliminar el impuesto de sucesiones. Fue rechazada por la cámara, con los votos favorables de los 72 diputados de los partidos de izquierda y extrema izquierda (PSC, ERC, Comuns y CUP) a las enmiendas a la totalidad, mientras que los 61 diputados de Junts, PP, Vox y Aliança votaron en contra.
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