Cataluña no quiere


¡Qué no! Que Cataluña no quiere ser independiente. Y una prueba más ha sido la pasada concentración en el recinto de Montjuic en donde ni siquiera 25.000 personas han respondido a los llamamientos y proclamas de la ANC y demás organizaciones, a las que ya no les sirven ni las millonarias ayudas del Govern con fondos públicos ni su máquina de propaganda.

Esta semana, en la que una vez más solo se ha hablado del establecimiento de una fecha fantasma y de una pregunta ilusoria que intente alentar el alicaído y cansino proceso, ha concluido con un sonoro fracaso de convocatoria que no ha podido paliar ni un supuesto talismán Guardiola, que vive tan ricamente en el Reino Unido educando a sus hijos en cuatro idiomas.

Y es que Cataluña y los catalanes estamos ya muy hartos de hablar y sentirnos presionados siempre con lo mismo, la gente solo desea que la economía vaya bien; que mejoren las cifras de empleo; que la sanidad, los servicios sociales y el Estado del bienestar funcione para que la sociedad pueda disfrutar de seguridad presente y futuro; atacar un espléndido verano con alegría y fomentar el cariño familiar con aquella sensación de que el esfuerzo de todos sus miembros vale la pena.

Tenemos ya suficientes enemigos como el terrorismo indiscriminado, la violencia de género, los accidentes y catástrofes, acabando por las crueles enfermedades, como para añadir inútiles conflictos que nos llevan al fracaso situándonos además fuera de la Ley, del Estado de derecho y de los Derechos Fundamentales de las personas.

¡Qué no! Qué Cataluña no quiere eso por mucho que la buena fe, la credulidad en contenidos engañosos y vacíos así como las falsas promesas consigan que todavía unos miles de personas acudan a una concentración sin sentido.

El separatismo lleva años derrochando dinero, energía y dominio de los medios públicos subvencionados para adoctrinar, captar y fidelizar creyentes y militantes, y no ha conseguido mover ni siquiera un ápice la aguja de los adeptos. Es más, las encuestas les dan una sensible disminución porcentual que a todas luces se traducirá en los resultados de las próximas elecciones autonómicas en que el movimiento perderá sobradamente la mayoría, permitiendo así normalizar el país y ofrecer un bálsamo de convivencia para seguir nuestro magnífico proceso de desarrollo perteneciendo a la rica comunidad española y en el contexto internacional de los países punteros.

Quisiera acabar con una cierta dosis de frescura y alegría explicando aquel antiguo y simple chiste en el que una persona observa una gran aglomeración de gente y acercándose al núcleo pregunta qué está sucediendo para que haya tanta gente. A todo ello le contestan: es que le están cruzando la calle a un ciego. La persona perpleja pregunta: ¿Es necesaria tanta gente para ayudarle a cruzar la calle? A lo que le responden: “Es que el ciego no quiere”.

Pues eso. Que Cataluña no quiere.


Si quiere colaborar para que elCatalán.es sea un diario digital que defienda a la Cataluña real, aquí tiene la información de la campaña de crowdfunding.

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo