Un grave accidente de tráfico en la AP-7 ha vuelto a paralizar la principal arteria viaria de Cataluña este sábado a primera hora de la tarde. El choque, en el que se han visto implicados tres turismos a la altura de El Papiol, ha obligado a cortar por completo la circulación en sentido Barcelona.
El aviso del siniestro se ha producido a las cuatro de la tarde, movilizando de inmediato a siete dotaciones de los Bombers de la Generalitat. La violencia del impacto ha dejado a dos ocupantes atrapados en el interior de sus vehículos, requiriendo un complejo trabajo de excarcelación por parte de los equipos de rescate.
Los servicios de emergencia del SEM se han desplazado con rapidez al lugar del accidente para atender a las víctimas atrapadas. La interrupción de la autopista ha bloqueado igualmente el enlace directo con la B-23, un nudo estratégico para los accesos a la capital catalana. Este corte total ha derivado rápidamente en severas retenciones que se han extendido a lo largo de varios kilómetros desde la zona de Sant Cugat.
Los Mossos d’Esquadra han desplegado diversas patrullas en el punto del siniestro y han asumido la investigación para determinar el origen del choque. La prioridad de los agentes radica en esclarecer las causas concretas que desencadenaron este impacto múltiple. La gestión del tráfico tras el accidente vuelve a poner sobre la mesa la enorme fragilidad que sufre la red viaria en la región. La falta de inversiones en vías alternativas y la saturación constante transforman cualquier imprevisto en un atasco de grandes proporciones.
El compromiso del Govern de la Generalitat con las infraestructuras claves sigue dejando un margen de actuación preocupante para los conductores. La pasividad institucional ante el deterioro de los ejes de movilidad penaliza a diario a miles de ciudadanos que dependen del vehículo privado.
Las labores de retirada de los tres coches accidentados se han dilatado durante horas antes de poder restituir el paso con seguridad. La acumulación de vehículos detenidos en la AP-7 requiere siempre un esfuerzo desmedido para restablecer la fluidez habitual de la marcha. Este nuevo colapso en las carreteras demuestra la urgente exigencia de ejecutar mejoras estructurales en la movilidad catalana. La ciudadanía exige gestores capaces de prevenir la parálisis de las principales arterias de la comunidad ante situaciones de emergencia.
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