Ante la movilización de los jubilados y la crisis de las pensiones

El partido Centro Izquierda de España (dCIDE), ante la grave situación del actual sistema de pensiones y las movilizaciones y protestas que se están produciendo por todas las ciudades y rincones de España, quiere mostrar su apoyo a nuestros mayores y jubilados, a su denuncia y reivindicaciones. Al mismo tiempo, respondiendo a una voluntad de claridad y compromiso con todos los ciudadanos, queremos manifestar:

1) Estamos en contra de la utilización partidista y sectaria de un problema que afecta a toda la sociedad. Pedimos que se busque el mayor acuerdo entre todos los partidos, sin buscar réditos electoralistas. La movilización social de los pensionistas exige soluciones políticas, pero ningún partido tiene derecho a apropiársela por respeto a los propios protagonistas.

2) Creemos necesario atender, no sólo a la revalorización urgente de las pensiones, sino a su sostenibilidad. La revalorización debe dirigirse, ante todo, a las pensiones de viudedad, orfandad e invalidez y, en general, a aquellas que no alcanzan los 1.000 euros. Al resto debe asegurársele el mantenimiento del poder adquisitivo conforme a la subida del IPC. La sostenibilidad requiere que el dinero destinado a las pensiones no dependa sólo de los ingresos de la Seguridad Social, sino también de los presupuestos generales del Estado.

La partida presupuestaria para atender a las pensiones debe establecerse por ley como prioritaria; esto significa que, en caso de necesidad, cualquier otro gasto, excepto el de sanidad y educación, deberá sufrir los recortes correspondientes, estableciendo un orden riguroso de prioridades.

3) Dado que uno de los motivos que afectan a la sostenibilidad es la disminución brusca de la natalidad, creemos necesario establecer un plan nacional que, no sólo incentive con ayudas directas, sino que acabe con los obstáculos que hoy la dificultan y penalizan la maternidad y la paternidad. La maternidad tardía muchas veces es consecuencia forzada de unas condiciones sociales y laborales que para nada tienen que ver con la decisión o deseo de las mujeres.

4) Dado que el problema de las pensiones depende de sus fuentes de financiación, y de que el Estado disponga de los fondos suficientes para atender a un número cada vez mayor de jubilados, creemos necesario:

  • Acabar con las jubilaciones anticipadas injustificadas, algo que favorece sobre todo a las grandes empresas, disminuye los ingresos de la Seguridad Social y carga sobre el Estado las nuevas pensiones.
  • Aumentar el sueldo de los trabajadores, impedir la precariedad, perseguir las horas extraordinarias encubiertas y las retribuciones no declaradas, y los fraudes a la Seguridad Social.
  • Establecer un riguroso plan de ahorro público y de recuperación del dinero evadido, defraudado, mal empleado, superfluo o robado.

Según los cálculos más bajos, al menos medio billón de euros escapan al control del Estado y podrían recuperarse para aumentar su presupuesto, con lo que gran parte de los problemas hoy más acuciantes, como el de las pensiones, podrían encontrar soluciones más justas y equitativas.

Hablamos del fraude y la evasión fiscal, del rescate de la banca y ahora las autopistas, de las duplicidades de la administración, del gasto de las autonomías, de las empresas públicas innecesarias, de los sobrecostes de la obra pública, de la pérdida de recaudación de la economía sumergida y el mercado de las falsificaciones, del dinero de la corrupción, del sobrecoste del cupo vasco y el agujero de la deuda de las autonomías, del descontrol del déficit público y el pago de los intereses de la deuda, del excesivo número de cargos públicos, asesores, coches, dietas, viajes, privilegios y pensiones de los políticos y sueldos de altos cargos de la política y la administración, así como gran parte de las subvenciones y el dinero destinado a los sindicatos, organizaciones empresariales, partidos y muchas otras organizaciones y asociaciones cuya finalidad y utilidad pública debiera revisarse con rigor.

El problema de la financiación de las pensiones, por tanto, no es un asunto meramente económico, sino sobre todo político. Encubrirlo con cálculos y cifras parciales y sesgadas, proyectándolas interesadamente sobre un futuro incierto, es una forma de engañar a los pensionistas y a todos los ciudadanos.

España necesita hoy partidos honestos que encaren los problemas con objetividad y determinación, aunque eso suponga reformar la actual estructura y funcionamiento del Estado, acabando con todos los privilegiados. dCIDE está dispuesto a colaborar decididamente en esta tarea.

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