Estos días leemos que el empresariado catalán está poco menos que escandalizado porque el independentismo o ha copado la Cámara de Comercio y es lógico que lo esté, pero lo sucedido no es más que lo que viene sucediendo en Colegios Profesionales, en el mundo asociativo y hasta en las AMPAS de los colegios: el triunfo de los sectores independentistas por incomparecencia del contrario.
Uno de los “pecados” más viejos es el de la pasividad, el de esperar que los demás te resuelvan tus problemas. En la Alemania dominada por Hitler cuando veían a la Gestapo llevarse detenido a un judío, el resto se autoengañaban pensando “algo habrá hecho” y así no tenían que implicarse y podían seguir en el sillón de casa… hasta que llamaban a su puerta para llevárselos a ellos, y así cayeron todos.
A los empresarios les ha pasado lo mismo con la Cámara de Comercio: se han quedado en el sillón sin molestarse en ir a votar desentendiéndose de un órgano de representación tan importante que decide quién preside Turismo de Barcelona sobre la que se basa la gestión del modelo turístico de la ciudad y también tiene una influencia decisiva en la composición del consejo de administración de Fira de Barcelona que recordemos es quien gestiona el Mobile World Congress.
Los empresarios se han quedado en el sillón esperando que “los demás” fuesen a votar, y han ido, pero han ido los independentistas. El resultado ya es de sobre conocido: con un 4,55%!!! de participación la candidatura de la ANC se ha hecho con el control de la representación de la Cámara de Comercio que además gestiona un presupuesto de casi 20M€.
Ahora todo es llanto y crujir de dientes, pero la culpa es únicamente suya, es el precio de la factura a pagar por su pecado de omisión: se quedaron en el sillón.
Aprendamos los de la Sociedad Civil que si ella no se levanta del sillón y va unida, el independentismo seguirá construyendo su telaraña hasta atraparnos en ella aunque no compartamos sus ideas y métodos.
Por Transversal No Nacionalista
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