
En la foto que ilustra este artículo vemos a dos «fachas» ilustres, al periodista deportivo Tomás Guasch y al director de esta publicación Sergio Fidalgo. Y es que hay millones y millones de “fachas” en Cataluña, porque todo aquel que no lleva una lazo amarillo, ha puesto media docena de esteladas en su balcón, ha señalado la casa de su vecino ‘unionista’ con pintura y tiene su casa llena de banderolas de “libertad presos políticos” es un «facha» o un «colono» para el separatismo que gobierna Cataluña — y para sus compañeros de viaje, los comunes que gobiernan en Barcelona –.
Ser “facha” en la Cataluña de Pere Aragonès y Carles Puigdemont — y Ada Colau y Jaume Asens — consiste en defender las libertades civiles. Y los que tachan de “fachas” a millones de catalanes que se sienten españoles acostumbran a ser los que quieren despojar de derechos cívicos a millones de conciudadanos. Así que mejor que ser “facha” que ser un supremacista lingüístico de los que quieren excluir la lengua materna de millones de catalanes, el español, de las escuelas catalanas.
No se calienten y no se acomplejen porque le llamen «facha». Si no te dedicas a ir a actos culturales para reventarlos al grito de “libertad presos políticos” o a sacar esteladas para convertir un acto cultural en un aquelarre propagandístico eres un “fascista” de tomo y lomo. Usted siga sin ver TV3, pensando que España es su país y respetando al resto de compatriotas del resto de regiones de nuestra nación, y sea feliz mientras los separatistas — y los comunes de Ada Colau y Jaume Asens — se ahogan en su propia bilis y rencor.
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