El abogado Juan Carlos Segura Just, doctor en Derecho, nos ha hecho llegar el siguiente caso:
El martes pasado, coincidiendo con el inicio del juicio en el Tribunal Supremo, contra los dirigentes de la intentona golpista del 1 de octubre, unos sesenta miembros del un CDR estaban en la confluencia de la Rambla de Cataluña con la calle Rosellón de Barcelona, creando desórdenes públicos e intentando cortar el tráfico rodado.
Un padre, de nombre R.O.L., que iba acompañado de su hijo, I.O.B,. que caminaban por el lugar, reprendieron la actitud incívica de los separatistas, y algunos de ellos procedieron a agredir al Sr. R.O.L. El hijo de unos dieciocho años de edad, intervino para proteger a su padre de la agresión múltiple que estaba sufriendo.
Ante estos hechos un coche patrulla, número 201, con los agentes de la Guardia Urbana con carnets número 76.236 y 76.255 se personó en el lugar, procediendo a detener al padre herido de contusiones y a su hijo, permitiendo que los miembros agresores de los CDR abandonasen libremente el lugar.
Tanto el padre como su hijo fueron conducidos como detenidos a las dependencias de la Guardia Urbana de la Zona Franca, donde el padre precisó asistencia médica.
Retenidos en las dependencias policiales durante veinticuatro horas, el hijo I.O.B. solicitó un Habeas Corpus por detención ilegal. Me personé como letrado en el Juzgado de Instrucción nº 23 de Barcelona, pero la jueza en funciones de guardia desestimó la solicitud de Habeas Corpus por detención injustificada.
Esta crónica ejemplifica el drama de un padre y un hijo apolíticos, que simplemente querían caminar libremente por las calles de su ciudad, con la mala suerte de ser agredidos por miembros de los CDR, que ese día habían salido con propósitos manifiestos de perturbar el orden, y con la mala suerte añadida, de que los agentes actuantes de la Guardia Urbana simpatizarían con los separatistas, porque si no es así, no se puede comprender cómo unos agentes de la autoridad detienen a las víctimas y facilitan la salida de los presuntos agresores.
Este cóctel de negligencia se completó con la resolución de una jueza que denegó un Habeas Corpus por detención ilegal, que estaba a todas luces justificado.
Juan Carlos Segura Just
Abogado
(Nota de la redacción: la fotografía que sale en la home del diario para ilustrar esta pieza es una imagen de archivo)
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