El ‘Programa 2000’ pujolista da testimonio de la creación de la televisión autonómica como eje vertebrador del ‘espacio comunicacional catalán’. Cuando Albert Boadella satirizaba en la obra de teatro ‘Ubú president’ a la televisión de la Generalitat como el juguete preferido de Convergència, lo hacía con todo el sentido del mundo porque el ‘president’ siempre iba con una cámara de TV3 detrás suyo.
El “Programa 2000” es un documento atribuido a Jordi Pujol y a Convergencia Democràtica de Catalunya, que fue desvelado por ‘El Periódico de Catalunya’, que lo publicó el 28 de octubre de 1990. En él se trazaba una estrategia para “renacionalizar” Cataluña y para que el nacionalismo dominara todas las esferas de la sociedad catalana. Entre sus objetivos destacaba el siguiente dedicado a TV3 y Catalunya Ràdio: “Lograr que los medios de comunicación públicos dependientes de la Generalitat sigan siendo unos transmisores eficaces del modelo nacional catalán”.
Pero su gran potencia económica, es desde hace décadas el medio de comunicación catalán con más presupuesto, unido a su hegemonía absoluta dentro del espectro audiovisual en lengua catalana, convirtió a TV3 en mucho más que la ‘tele’ de Jordi Pujol y de Convergència Democràtica. Era dónde todo ‘pasaba’, y no salir en TV3 significaba poco menos que no existir. Cualquier celebridad, tanto internacional como del resto de España, no podía evitar pisar un plató de TV3 para presentarse ante la sociedad catalana.
No importaba que otras cadenas de ámbito nacional pudieran competir en número de espectadores en Cataluña con TV3: para pintar algo en Cataluña, había que ir a sus estudios situados en la ciudad barcelonesa de Sant Joan Despí. Sus telediarios marcaban la agenda política, y no solo la de los partidos separatistas. Sus reportajes de actualidad eran repicados por el resto de medios de comunicación catalanes. Sus programas creaban el ‘star-system’ local, y servían de lanzadera para ulteriores triunfos en las televisiones nacionales.
Son legión los presentadores, humoristas, periodistas y productores que han hecho fortuna en las cadenas nacionales partiendo de una carrera solvente en TV3. La televisión de la Generalitat era partidista, siempre fue nacionalista desde su fundación en 1983, pero su potencia económica le dotó de calidad técnica y de un personal solvente y preparado, lo que le llevó a ser admirada por muchos profesionales del resto de España que veían la buena factura de sus programas, sin percatarse del constante nacionalismo, y la incipiente hispanofobia, que invadía su parrilla.
Esta hegemonía absoluta de TV3, que era vista no solo por los nacionalistas o los catalanoparlantes, dado que tenía programas que llegaban a una audiencia muy transversal, se fue rompiendo cuando el ‘procés’ le llevó a convertirse en una televisión exclusivamente independentista. Salvador Illa está continuando la labor de Jordi Pujol al no desmontar el tinglado separatista que domina TV3 y que los socialistas se limitan a intentar heredar.
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