
Hace ahora ochenta y siete años una espantosa guerra civil tuvo lugar en España. Fue uno de los momentos más trágicos de nuestra historia, causó miles de muertos, dejó arruinado el país y llevó a cientos de miles de personas al exilio. Y ante todo fue una guerra que dejó durante décadas una profunda herida en la sociedad española.
No pretenden estas líneas ser portadoras, en principio, de ningún desprecio ni humillación hacia ninguno de los dos bandos de la Guerra Civil, pero sí quieren exponer sin tapujos algunos de los terribles hechos que se produjeron en la retaguardia, en aquel aciago verano de 1936, bajo la represión del Front Popular en la Cataluña presidida por Lluís Companys.
Pues, desde hace décadas están siendo sistemáticamente ocultados o tergiversados; especialmente desde la aprobación de la Ley de Memoria Histórica de Zapatero (2007) y ahora con la totalitaria Ley de Memoria Democrática. Una ley claramente ideológica, que no deja de ser una ley de la desmemoria antidemocrática, bajo cuyo disfraz, se pretende dividir y enfrentar a los españoles, falsificando la historia y ocultando determinados hechos históricos. En Tarragona, por ejemplo, desde hace más de una década no paran de organizar actos para denunciar exclusivamente lo terrible que fue la represión franquista y destacar las bondades del republicano Front Popular. Sólo este año se han programado, en este sentido, en la ciudad hasta 35 actos, patrocinados entre otros por el Ayuntamiento, la Diputación, la Generalitat y Òmnium Cultural.
Ahora, izquierdistas, separatistas y presuntos progresistas, a menudo con el silencio cómplice de ciertos sectores de una derecha acomplejada y de una parte de la propia Iglesia, pretenden reescribir la historia, satanizando el franquismo y sus consecuencias, mitificando la Segunda República, dando como ganadores a los que perdieron la guerra, negando desde su guerracivilismo la realidad histórica e imponiendo un determinado relato, donde desde su presunta superioridad moral e intelectual, los republicanos del Frente Popular serían “los buenos” y los sublevados y los franquistas serían la maldad absoluta.
Cuando, incluso el que fuera presidente de la República, Manuel Azaña, en sus memorias calificará las políticas de la etapa republicana como: «Política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta (…) Insufrible por su inepcia, injusticia, mezquindad o tontería»; y respecto a los políticos radicales de izquierda, dirá que eran: «Obtusos, loquinarios, botarates, gente impresionable, ligera, sentimental y de poca chaveta». Por no hablar de lo que opinaban intelectuales republicanos como; Ortega y Gasset quien viendo la violenta deriva que tomaba la República escribirá su famoso artículo ¡No es esto, no es esto! Pero, ahora nos quieren hacer creer, con una mitificación absoluta, que el Frente Popular representaba la libertad, el progreso y la democracia, cuando la realidad es que fue el principal culpable de la destrucción de la propia República.

En Cataluña, de la terrible represión que se vivió en la retaguardia republicana presidida por Lluís Companys, prácticamente nada saben hoy los ciudadanos en general y en especial los más jóvenes, pues este asunto desde hace ya casi cinco décadas se ha convertido en un tema tabú. Hoy son ya varias generaciones a las que les resulta inconcebible asumir que pudo existir una violencia represiva más allá de la ejercida por el franquismo. Cuando, la represión y el terror que se vivió en la retaguardia del Front Popular, fue como estar en un agujero negro donde cualquier cosa podía ocurrir. La extrema violencia y la arbitrariedad de muchos de los hechos que se vivieron en nuestras comarcas era como asomarse al infierno.
¿Sabían que en la Cataluña republicana presidida por Lluís Companys entre 1936 y 1939, según Paul Preston (historiador poco sospechoso de ser profranquista), fueron asesinadas por organizaciones del Front Popular, al menos, 8.352 personas. Casi el doble de las producidas por la posterior represión franquista. Y qué todos estos crímenes se realizaron con la mayor sangre fría, en localidades situadas muy lejos del frente de guerra?
¿Sabían que las organizaciones del Front Popular guiadas por el espíritu de la nueva sociedad que querían construir, destruyeron más de 4000 templos y asesinaron en Cataluña a 2.437 religiosos (4 obispos)? Solo en la Archidiócesis de Tortosa asesinaron a 316 religiosos (el 62% del total) o en la de Lérida fueron asesinados 270 clérigos y un obispo (un 65% del total) los porcentajes más altos de toda España, después de los de Barbastro; y que en la de Tarragona fueron 141 los religiosos asesinados y un obispo (el 32,5% del total).
¿Conocen ustedes las atrocidades y los, al menos, 247 asesinatos cometidos por Pascual Fresquet Llopis, el sanguinario jefe de la patrulla autodenominada “Brigada de la Mort”, que durante el verano del 36 provocaron un aterrador baile de sangre en todas las poblaciones por las que pasaron (Gandesa, Falset, Bot, Flix, Ascó, Batea…), donde miembros de los Comitès Antifeixistes locales les facilitaban las listas con las personas a las que debían eliminar?
¿Conocen ustedes los innumerables crímenes y las atrocidades que cometieron en la ciudad de Tarragona, las patrullas de la FAI y de las JJ.LL. comandadas por el siniestro Josep Recasens Oliva “El Sec de la Matinada” y por los cuatro hermanos Ferré Pla (“germans Barres”), todos ellos despiadados asesinos, que durante casi un año actuaron con total impunidad como si fueran los auténticos “dueños y señores” de la ciudad?
¿Sabían que, en Tarragona, además de la cárcel de Pilatos, se habilitaron varios barcos como prisión, entre ellos el terrible “Río Segre” que llegó a alojar a más de 300 prisioneros, que sobrevivían en condiciones infrahumanas y que buena parte de los que por allí pasaron acabaron siendo fusilados con el método de las denominadas “sacas”?
¿Sabían que al sacerdote Lluís Janer Riba, después de asesinarlo en el portal de su casa, en la Plaça del Fòrum, a plena luz del día, lo arrastraron hasta un montón de escombros y se alejaron diciendo: “Ja se l’emportarà el carro de la brossa”?
¿Sabían que el médico forense y de la prisión de Tarragona el Dr. Josep M.ª Vives Salas, fue detenido, en la madrugada del 27 de julio en su casa de la Rambla, por una patrulla de milicianos y maniatado lo quemaron vivo cerca de la actual Pl. Imperial Tarraco?
¿Sabían que, al obispo auxiliar de Tarragona, D. Manuel Borrás Ferré, prisionero en la cárcel de Montblanc, junto al cardenal Vidal y Barraquer (al que Companys ordenó liberar), una patrulla de milicianos lo sacó de la prisión y en el Coll de Lilla le pegaron varios tiros y aún vivo le prendieron fuego?
¿O que a Josep Escoda Llavería, comerciante de derechas de L’Ametlla de Mar, unos milicianos, cuando lo trasladaban de la estación del tren a la prisión de Pilats de Tarragona, al pasar por el Balcón del Mediterráneo decidieron acabar con él, por la vía rápida, despeñándolo por el mismo desde una altura de 25 metros? ¿Sabían que en Cataluña hubo 7 terribles campos de concentración, 2 de ellos en Tarragona (Falset y L’Hospitalet de l’Infant), diseñados y dirigidos por agentes estalinistas que reprodujeron el gulag soviético?
¿Sabían que el dirigente de la CNT Joan Peiró (ministro con Largo Caballero) escribió en sus memorias: “Tots els sectors antifeixistes, començant per Estat Català i acabant pel POUM, passant per ERC i pel PSUC, han donat un contingent de lladres i assassins igual, almenys, al que han donat la CNT i la FAI“? Y podríamos seguir relatando centenares de espeluznantes crímenes producidos en las comarcas de Tarragona recogidos en mi libro “Tarragona 1936. Terror en la retaguardia”.
Pues bien, estas cosas no las está contando hoy prácticamente nadie en Cataluña. Al contrario, profesores y pseudohistoriadores, seguirán con sus ocultaciones y sus manipulaciones, mirando la historia con un solo ojo, alimentando el victimismo, el izquierdismo, el separatismo y el discurso del odio contra España.
NOTA DE LA REDACCIÓN: elCatalán.es necesita su apoyo, en este contexto de grave crisis económica, para seguir con nuestra labor de defensa del constitucionalismo catalán y de la unidad de nuestro país frente al separatismo. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















