El Ayuntamiento de Villanueva de Sijena ha decidido pasar a la ofensiva legal frente a las reticencias de las instituciones catalanas. El consistorio aragonés ha solicitado formalmente al Juzgado de Primera Instancia número 2 de Huesca que obligue al Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) a poner nombres y apellidos a los redactores de su último informe. A través de su letrado, Jorge Español, el municipio exige conocer la identidad exacta, el cargo orgánico y la trayectoria profesional de quienes firman el polémico documento de evaluación de riesgos.
La maniobra jurídica busca desmontar la última barrera técnica interpuesta desde Barcelona para dilatar el cumplimiento de las sentencias. El objetivo principal de Sijena es que los especialistas municipales puedan someter a un interrogatorio riguroso a los autores del texto en sede judicial. Para el consistorio, este paso es indispensable en la fase actual de ejecución forzosa del fallo que ordena la restitución inmediata de las valiosas pinturas murales de la sala capitular.
La firmeza de la reclamación aragonesa va acompañada de una seria advertencia legal que eleva la tensión institucional. El escrito presentado ante el juez advierte explícitamente de que el Ayuntamiento se reserva el derecho de emprender acciones civiles y penales por el contenido de dicho análisis. Sijena califica la auditoría del MNAC de «escasa» y denuncia abiertamente que adolece de un «interesado catastrofismo» que busca, a su juicio, dinamitar la credibilidad de un proceso judicial ya resuelto.
Desde el plano técnico, el consistorio recuerda que la viabilidad del traslado ha sido avalada previamente por voces de prestigio internacional. Entre ellas destaca la del célebre restaurador Gianluigi Colalucci, además de los testimonios de las propias peritas del MNAC, Mireia Mestre y Rosa Gasol, quienes admitieron en el procedimiento que la mudanza artística era perfectamente ejecutable. Por ello, la representación aragonesa asegura que no tolerará informes que califica de «capciosos y desafiantes» para obstaculizar la justicia.
El conflicto se reavivó tras la publicación el pasado 1 de julio del cuestionado documento del museo catalán, controlado por la órbita del PSC y sus aliados separatistas. El MNAC se escuda en que las pinturas sufren una fragilidad extrema debido al incendio que asoló el monasterio durante la Guerra Civil. Además, la institución catalana alega que su informe está «incompleto» porque Aragón no ha detallado el plan de conservación en el destino, un argumento que Sijena interpreta como otra burda maniobra de distracción política.
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