Sostiene Bricall

El catedrático de economía política Josep Maria Bricall fue consejero de Gobernación de la Generalitat presidida por Josep Tarradellas, desde la plaza de Sant Jaume. De Tarradellas se ha destacado que le molestaban la confusión, el desorden y la improvisación, y que supo aglutinar a todo el mundo a su alrededor.

Bricall fue rector de la Universidad de Barcelona entre 1986 y 1994, y luego pasó a presidir el Consejo de Rectores Europeos. Memoria de un silencio son unas reflexiones suyas sobre el hacer político en Cataluña entre 1977 y 1980. Lo publicó hace quince años. Ya entonces, en 2003, lamentaba que se hubiese alcanzado ‘cotas delirantes’ en el ridículo político catalán.

Bricall observaba que la opinión general tiende a ser gregaria, y en una línea agradecía a Boadella que hubiese sido de los pocos en “criticar a este establishment con el ejercicio de la ironía”, algo de indiscutible conveniencia. Bricall sostenía que “una de las malas costumbres –ciertamente no la peor- de los políticos que tienen a su cargo la Generalitat es el hecho de culpar a los demás, a las demás administraciones públicas, cuando las cosas de aquí no van bien”.

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