Sigue el paripé sobre la moción de confianza que Carles Puigdemont pretende que Pedro Sánchez acepte. El PSOE ha aceptado la tramitación en el Congreso de la proposición no de ley de Junts en la que exigen que el presidente del Gobierno se someta a la misma, aunque el líder socialista ya ha dejado claro que cuando llegue el momento no la presentará, dado que es una prerrogativa personal del presidente del Gobierno.
El pasado mes de diciembre el prófugo Puigdemont aseguró que, debido a los incumplimientos del PSOE en sus acuerdos con Junts, las conversaciones con el Gobierno se paralizarían hasta que Sánchez aceptara someterse a una cuestión de confianza. Este mecanismo obliga al presidente del Gobierno a dimitir en el caso que no consiga la confianza del Congreso.
El PSOE se ha dedicado a bloquear que dicha proposición se tramitara en el Congreso, lo que motivó la ruptura total de negociaciones, hecho que se visualizó la semana pasada cuando Junts votó en contra de tres decretos que el Gobierno presentó en el Congreso, entre ellos el ómnibus que incluía medidas como la revalorización de las pensiones y las ayudas económicas para los usuarios de transporte público.
El PSOE ha aceptado el ultimátum de Junts y ha aceptado que siga adelante dicha proposición de ley para que Sánchez se someta a la moción de confianza. Pero no deja de ser una lucha inútil, dado que Pedro Sánchez ha recordado «que la decisión de someterse a una cuestión de confianza es competencia exclusiva del presidente del gobierno previa deliberación del Consejo de Ministros. Y ya les avanzo que este gobierno no ve necesidad de hacerlo». En el fondo, la exigencia de Junts solo sirve para marcar perfil propio y poco más.
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