El Barça ha sido colaborador necesario, por no decir imprescindible, para la normalización de la causa secesionista en la sociedad catalana. La ‘estelada’ se hace de visión cotidiana, en buena parte, gracias a que lleva años mostrándose en el Camp Nou.
La entidad culé ha permitido, por no decir que ha alentado, las pancartas pidiendo la libertad de los “presos políticos” o la «independencia» mientras la seguridad del club miraba hacia otro lado.
La Junta Directiva azulgrana ha prestado a la ANC y a Òmnium un escaparate internacional de primer orden para su propaganda.
El Barça formó parte de la plataforma secesionista Pacto Nacional por el Referéndum, por supuesto sin someterlo a votación entre sus socios.

Recordemos como Joan Laporta convirtió al club azulgrana en la punta de lanza del secesionismo. Todavía la Convergencia pujolista no había dado el paso, pero el presidente azulgrana ya le había preparado el terreno ‘normalizando’ el hecho de ser separatista.
Es necesario que los socios del Barça que no son secesionistas alcen la voz y hagan notar su malestar. Porque los culés separatistas no se cortan ni un pelo en utilizar de manera espúrea el sentimiento azulgrana para sus fines políticos.
Comentario editorial de elCatalán.es.
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