Se necesitan vecinos de Palau d’Anglesola que digan “no” al cambio de la “Plaza de España” por “Plaza 1 de octubre”

Detalle de la web municipal de Palau d’Anglesola

El pleno municipal de Palau d’Anglesola, una población de unos dos mil habitantes a pocos kilómetros de Lleida, ha decidido conseguir unos minutos de gloria publicitaria cambiando el nombre de la Plaza de España de la localidad por el de “1 de octubre de 2017”, en referencia a la fecha en el que se celebró la consulta ilegal que sirvió de coartada a la aún más ilegal Declaración Unilateral de Independencia en el Parlament.

También decidieron bautizar dos nuevas plazas como “Plaza de la Independencia” y “Plaza de la República”, todo un canto al sectarismo secesionista que parece caracterizar al equipo de gobierno municipal, o al menos así se desprende en su propósito de ofender al 53 % de catalanes que el 21 de diciembre votaron por candidaturas no separatistas..

La alcaldesa, la convergente Montserrat Meseguer, se escuda para esta ofensa a los millones de catalanes que se sienten españoles en que diversos vecinos se lo pidieron verbalmente.

Según la web oficial de esta localidad la modificación del nomenclátor municipal se encuentra en exposición publica. A partir del 27 de diciembre corre un período de veinte días para presentar observaciones. Una vez finalice este plazo el acuerdo municipal del cambio de nombre será definitivo.

A pesar del acoso social que los secesionistas ejercen sobre los vecinos que no piensan como ellos en las localidades pequeñas, es urgente encontrar ciudadanos que presenten alegaciones ante el Ayuntamiento ante esta falta de respeto a más de media Cataluña.


ElCatalán.es ha iniciado una campaña de crowdfunding para editar un libro dedicado a analizar y denunciar el adoctrinamiento escolar en los centros educativos en Cataluña. Los interesados en ayudar económicamente para poder sacar adelante este proyecto pueden hacerlo en este enlace.

Los partidos secesionistas han decidido que las escuelas catalanas no han de ser centros de educación, sino de adoctrinamiento escolar, en el que crear futuros votantes de la República catalana que ansían crear. Para eso no dudan en intentar utilizar las aulas para sus fines.

Este libro hablará con profesores, padres de alumnos y miembros de entidades cívicas constitucionalistas para denunciar la manipulación de la Generalitat en el ámbito escolar.

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