Carlania y Tabarnia

El hartazgo de los catalanes normales ha estallado. La fractura política y social que la Generalitat y los separatistas han atizado durante décadas y con miles de millones de euros, al fin, es máxima. Los independentistas han conseguido movilizar a su enemigo (imaginario), a los (malos) catalanes normales y buenos que, naturalmente, se sienten españoles, que se deleitan hablando en las dos lenguas de Cataluña y que creen que el bilingüismo y el entendimiento son positivos.

Con los resultados del 21D el hartazgo de los catalanes normales se ha precipitado. En votos ganaron otra vez los constitucionalistas, pero los separatistas (y los anarco-comunistas) suman más escaños. Esto no es casual, sino que se explica por dos motivos. Primero: la distribución de las orientaciones electorales es territorialmente diversa. Muy mayoritariamente, la Cataluña urbana y costera (Tabarnia) es constitucionalista y la Cataluña rural e interior (Carlania) es separatista. Y segundo: en Tabarnia conseguir un diputado autonómico requiere el doble de votos que en Carlania.

La Cataluña industrial ha sido cuna de la modernidad catalana y ¡española!). La Cataluña agrícola ha sido cuna del carlismo, de la reacción a la libertad política y el progreso económico. Grosso modo, pues, Barcelona y Tarragona (Tabarnia) frente a Gerona y Lérida (Carlania). Desafortunadamente, sobran motivos de división y sobran agravios. Carlania está subvencionada por Tabarnia. Carlania y la Generalitat roban a Tabarnia, a los catalanes normales. No es España quien roba. El prusés ens roba.

Quien sembró desintegración recoge ¡desintegración! Naturalmente. Los separatistas recogen lo que sembraron. ‘Su’ pueblo catalán (esto es, bueno y separatista, como el patrón), no es tal, uno y suyo, sino que son dos. Los catalanes constitucionalistas están realmente muy enfadados porque saben que, efectivamente, los separatistas les han robado la paz y el bienestar. Los catalanes normales han recuperado la dignidad y tratan de recuperar el respecto.

Los separatistas han destruido Cataluña. Primero la descompusieron políticamente, después socialmente, luego económicamente. Tras su persistente desafío al Estado de derecho, a la democracia y a España, los separatistas dieron su golpe, señaladamente, los pasados 6 y 7 de septiembre, y el 1 y 3 de octubre. Y el 8 y el 29 de octubre millones (¡millones!) de catalanes normales tomaron las calles de Barcelona para proclamar su españolidad y demandar ‘seny i convivència’.

Destruida Cataluña por los separatistas, aquí están Tabarnia y Carlania.

Roger d’Empordà

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