En una entrevista publicada este domingo en El País el líder del PSC, Salvador Illa, quiere situarse por encima de «los enfrentamientos» que ha vivido Cataluña en los últimos años, cuando su partido ha pactado con ERC los presupuestos de la Generalitat, gobierna con los separatistas tres de las cuatro diputaciones catalanas – incluyendo la más importante, la de Barcelona – y acordó con los partidos secesionistas un decreto para burlar la sentencia del mínimo de 25% de castellano en las escuelas catalanas.
Illa dice en la entrevista que «nosotros apostamos por el diálogo y por soluciones acordadas que reflejen una mayoría muy amplia de la sociedad catalana. Cataluña ha pasado página de enfrentamientos y de recetas que tanta tensión generaron. Queremos avanzar, no repetir los errores del pasado. Los socialistas trabajamos por la convivencia, no por la tensión». Pero son socios de los partidos separatistas en el Parlament y han tenido como socios a ERC en el Congreso. Y ahora aspiran a sumar a Junts a su coalición de apoyos.
Cuando Illa habla de «pasar página» elude que la portavoz de la Generalitat, Patricia Plaja, que es de ERC, partido con el que han pactado, pactan y pactarán, ha insultado a los catalanes que han mostrado su apoyo a la manifestación contra la amnistía y el referéndum. Lo ha hecho desde su púlpito institucional, y los ha llamado «catalanófobos». Se ve que para el líder socialista pactar con los que insultan a una buena parte de la sociedad catalana es «pasar página de enfrentamientos».
Illa asegura en el País que «estamos en una fase de conversaciones. Y percibo una actitud en la sociedad catalana de querer pasar página a hechos muy dolorosos. Por eso, intento tener una actitud acorde con lo que percibo, sin ingenuidades, y que mi formación actúe con la generosidad para dar salida a ese sentimiento que detecto. Confío en que todos tengamos altura de miras. No pediremos a nadie que renuncie a sus ideas políticas, pero todos tenemos que reconocer la pluralidad de Cataluña y la pluralidad de España, que hay maneras diferentes de pensar».
Muy bonito todo. Illa reconoce la «pluralidad de Cataluña» pactando con los que llaman «catalanófobos» a los que discrepan de la amnistía y el referéndum. Illa defiende el «pasar página» pactando con los que han apretado el acelerador en las escuelas y en las universidades para desterrar el español, la lengua más hablada en Cataluña. Illa pide «altura de miras» pactando con los que utilizan cada día los medios de la Generalitat para excluir a más de media Cataluña.
Es el viejo camelo del PSC que juega a estar por encima de todo, cuando es un aliado imprescindible de los separatistas. Tras el 155 parecía que los socialistas querían plantar cara en serio al secesionismo – los votos que CS le arrancó en las grandes ciudades catalanas eran un buen acicate -, pero tras la moción de censura que ganó Sánchez se ha forjado una alianza de hierro entre PSC, PSOE y los partidos secesionistas. Y ahora añadirán a la «coalición progresista» a Junts. No problem: si el ya aliado de Sánchez PNV es «progresista» pueden serlo Junts, Silvia Orriols y los ‘escamots’ de Estat Català si hiciera falta.
Este discurso falsario de Illa está teniendo éxito entre una parte importante del electorado no secesionista. Que haya arrancado un buen número de votantes de ERC en las elecciones generales del 23-J es normal, el PSC es la mejor garantía de defensa de sus intereses en Madrid para evitar un gobierno de centro-derecha. Pero lo del votante no separatista catalán no deja de sorprender. Así que cuando Salvador Illa nos toma el pelo, tal vez nos guste, a la vista de las tres victorias sucesivas electorales que los socialistas han conseguido en Cataluña.
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