Quienes hayan leído al ideólogo de la lucha no violenta, Gene Sharp, entenderán muchos de los conceptos y situaciones que vive la comunidad autónoma de Cataluña en la actualidad.
Aunque no lo crean pueden leer los escritos de este ideólogo y compararlos con textos y acciones de los autodenominados CDR e incluso acciones políticas variadas de estos últimos años.
La esencia de la lucha no violenta es destruir al oponente. Obviamente, no de forma física ya que perderían autoridad moral. Además en el caso del Estado la presencia de Fuerzas Armadas y cuerpos policiales de ámbito nacional le otorga poca viabilidad de éxito.
La esencia está en identificar las instituciones que el oponente necesita para sobrevivir: familia, seguridad, trabajo, educación, libertad de expresión, etc.
Seguro que estos ejemplos prácticos les sonarán: boicot social, utilizar símbolos en la vestimenta, juicios acusando al acusador, ataques no violentos mediante invasiones pacíficas de áreas prohibidas, huelgas simbólicas, acoso no violento, negar la legitimidad a los poderes establecidos, uso ideológico de los sistemas alternativos de comunicación (Facebook, twitter, telegram, etc), acoso a funcionarios, presión social sobre el entorno del oponente…
Si les suena solo tienen que leer a este ideólogo o bien pueden leer los manuales «suavizados», pero que siguen un mismo patrón estratégico, publicados en la web del Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña: Guía de acción no violenta para hacer frente a la represión.
No es algo aleatorio ni espontáneo, la lucha no violenta requiere mucha organización y planificación, recursos, estructuras de comunicación, distribución de responsabilidades y paciencia.
Lógicamente se podría escribir una tesis sobre estas evidentes vinculaciones y el cinismo que se utiliza al propagar a los cuatro vientos el lema «Som gent de pau».
Algunos lo son, de buena fe, pero bastantes otros están perfectamente organizados, coordinados, comunicados y tienen claro el objetivo final: destruir al oponente.
Por eso insistimos tanto desde ‘Politeia. Asociación de policías en Cataluña’ sobre la obligada acción masiva del Estado en todos los ámbitos y en la defensa numantina de las instituciones vitales para el Estado: funcionarios y sus familias, defensa del acosado, invertir sus juicios teatrales donde acusan al acusador, evitar el desgaste del poder judicial, evidenciar, defender y respaldar los símbolos que nos unen, etc.
No quiero acabar sin hacer un apunte sobre el papel del supuesto humor en esta lucha violenta. Humor y burlas orientados a generar un gran dilema en el oponente que no sabe si al reaccionar quedara como un estúpido o por el contrario más gente se burlará si no reacciona.
Para finalizar de forma pro activa esta columna, proponer a quien pertoque varias actividades en Cataluña: un partido de la selección nacional de fútbol, una sede del Instituto Cervantes en Barcelona, un desfile de nuestras Fuerzas Armadas, activar la pasarela bidireccional entre Mossos d’Esquadra y Cuerpo Nacional de Policía para potenciar los dos cuerpos policiales en Cataluña y evitar la situación actual.
David Hernández es presidente de Politeia
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