Don Francisco de Quevedo tiene fama de haber tenido una lengua de las más viperinas del Reino de España y se comentaba con criterios diversos sobre si era o no correcto los insultos que se producían entre literatos, políticos, y demás gente de la corte, ya que había quien opinaba que los cobardes en la sociedad, tienen por norma, cuando no tienen argumentos, el uso inadecuado de ciertas palabras y adjetivos dirigidas al contrario a fuer de no tener mejores razonamientos.
Lo cual no implica que cuando a uno le llaman: necio, paranoico, loco, incompetente, sátrapa, ladrón, fullero, tramposo, falaz, mentiroso, cobarde… no lo estén insultando, sino definiendo, es obvio que el quid de la cuestión está en saber que es más exacto.
De un tiempo a esta parte, ya lo ha señalado claramente Alex Grijelmo en sus obras, se está produciendo un caos en el lenguaje y ello se ha traslado a la política y a demasiadas las palabras, que ya no tienen su sentido auténtico, por ejemplo, acá en nuestra autonomía, que tiene a gala ser denominada la del “sentido común”, la palabra democracia no es ir votar, es “derecho a decidir la independencia” o libertad de expresión, es decir lo que te dé la gana uno en contra de la Constitución, esa, que los políticos tienen que aceptar para poder estar en el cargo y cobrar excelentes emolumentos, y la palabra embajada una representación de una nación, sino una oficina para promover el proceso independentista, más pereciera que han tomado la sexta denominación que de la palabra señala el diccionario: “Proposición o exigencia impertinente” .
En 1494 se publicó en Basilea una obra titulada “La nave de los necios” su autor, Sebastián Brant, la obra no tienen una estructura de novela como se entiende ahora, sino que es un conjunto de relatos en el que se habla de «De los libros inútiles, «Del querer tener siempre la razón», «Casarse por dinero», «Disputar e ir a tribunales», dan cuenta clara de temas que son eternos en la historia del ser humano.
Brandt se hacía eco, de aquella sociedad donde las personas con más cultura, era, finales del siglo XV veían con preocupación la corrupción del gobierno, de la iglesia y el pueblo estaba bastante desorientado, pues empezaba a ver serios cambio económicos, ya que dos años antes se había descubierto, lo que hoy llamamos América y que entonces se creía eran las “Indias”, cierto que había mucha, mucha hambre y pobreza pero empezaba a haber una clase media que crecía al pairo de la riqueza de allende los mares.
Recuerden los cuadros que pintaba Jheronimus van Aken (Bolduque, c. 1450-1516), llamado familiarmente el Bosco, sobre aquella sociedad.
Brandt en su obra escribe: «Un necio es quien algo encuentra y, está tan ciego en su juicio, que dice: «esto me lo ha regalado Dios, no reparo en a quien pertenece». Lo que uno no ha sembrado vedado le está segarlo. Cualquiera sabría por su honor que pertenecía a otro. Lo que sabe no es suyo… mire que vuelva a aquél de quien ha sido,… o entréguelo a sus herederos; si no se pueden saber todos ellos, désele a un pobre o destínese a otro fin que sea grato a Dios. No debe quedar en tu casa… Encontrar y robar juzga Dios igual… Mucho mejor es no encontrar nada, que encontrarlo y no devolverlo. Lo que se encuentra y se lleva a casa, de muy mal grado vuelve a salir de ella» (p. 112).
«Un necio es quien osa jactarse de que le sonríe mucho la fortuna y tiene suerte en todas las cosas… la fortuna es un signo de la fugacidad de las cosas y una señal de que Dios se despreocupa del hombre… A quien el diablo quiere engañar, le da felicidad y mucha riqueza. La paciencia es mejor en la pobreza que toda la felicidad, la riqueza y los bienes del mundo… nunca han existido necios más grandes que los que aquí siempre tuvieron felicidad» (p. 118).
Hay debe reconocerse que en España y por supuesto, en esta Cataluña nuestra, algunos políticos dicen palabras que permiten que aumentemos nuestra cultura al margen, de cómo han dicho otros, que saben mucho más que yo: «‘Quòniam’ viene del latín ‘porque’, y se empezó a usar en catalán para cuando alguien se lanzaba a argumentar, utilizando la expresión latina, pero sin tener el argumento construido”.
(NOTA: elCatalán.es necesita su apoyo, en este contexto de grave crisis económica, para seguir con nuestra labor de defensa del constitucionalismo catalán y de la unidad de nuestro país frente al separatismo. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















