El enfrentamiento político entre Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Junts per Catalunya ha vuelto a escenificarse en el Congreso con un nuevo intercambio de reproches entre sus portavoces, Miriam Nogueras y Gabriel Rufián. El rifirrafe se ha producido a raíz de las críticas del exdirigente republicano Joan Tardà hacia Junts, que han reavivado las tensiones entre ambas formaciones independentistas.
Tardà, en una entrevista en el digital separatista ElNacional, dijo que «Junts pel Sí ya fue un sapo que nos tuvimos que comer para que la burguesía catalana no se nos desembarazara del proceso». Durante la sesión parlamentaria, Nogueras ha reprochado a ERC los comentarios de Tardà, interpretándolos como un ataque directo contra Junts y su estrategia política. La portavoz ha cuestionado la coherencia de los republicanos y ha defendido la actuación de su partido en el escenario estatal, subrayando su papel en la negociación política en Madrid.
Por su parte, Rufián ha respondido restando importancia a las declaraciones de Tardà y ha acusado a Junts de sobreactuar en sus críticas. El portavoz republicano ha defendido la trayectoria de ERC y ha insistido en la necesidad de mantener una política útil y orientada a obtener resultados concretos para la ciudadanía.
El intercambio evidencia la persistencia de las diferencias estratégicas entre ambas formaciones, especialmente en relación con su papel en la política española y la gestión del proceso separatista. Mientras Junts mantiene un discurso más confrontativo, ERC apuesta por una línea de negociación institucional.
Este nuevo episodio se produce en un contexto de debate interno en el separatismo catalán, marcado por la búsqueda de nuevas fórmulas de cooperación o competencia entre partidos. Las declaraciones de Tardà han actuado como detonante de una tensión latente que sigue condicionando las relaciones entre ERC y Junts.
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