El reciente episodio entre Pilar Rahola y David Madí, en el que gracias a unas escuchas telefónicas ordenadas por un juez hemos descubierto lo que piensa buena parte del secesionismo sobre TV3 y Catalunya Ràdio, demuestra que la Generalitat no tiene unos medios de comunicación públicos al servicio de todos los ciudadanos, sino unos medios de propaganda política. Consideran que son «suyos» y lo demuestran cada día.
Los medios de comunicación de la Generalitat, al ser pagados con el dinero de todos, deberían de ser muy cuidadosos a la hora de marcar su línea editorial. Y no es así. TV3 siempre ha sido una cadena con cierto talante nacionalista, pero actuaba con cierta discreción y, sobre todo, intentando disimular su sectarismo con contenidos homologables a los de los medios públicos de cualquier democracia europea. Y Catalunya Ràdio tres cuartos de lo mismo.
Pero con el “procés” ambos medios han perdido cualquier capacidad de disimulo. Desde su fundación fueron medios “catalanista”, entendiendo por “catalanista” la visión que Convergència i Unió, y en parte ERC, tienen de Cataluña. Gracias a la generosidad de las arcas públicas TV3 se ha convertido en el gran medio audiovisual de nuestra comunidad autónoma y Catalunya Ràdio en una de las emisoras de referencia.
En el cado de TV3 ninguna otra televisión tiene su potencial ni sus medios. Como es bien sabido, la televisión de la Generalitat y el resto de la corporación audiovisual autonómica catalana tiene más trabajadores en Cataluña que Mediaset o Atresmedia en toda España. Es imprescindible recuperar estos poderosos medios de comunicación para que sean un servicio público, no lo que son ahora, una herramienta de propaganda secesionista.
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