Los dos principales partidos independentistas no se soportan, es un secreto a voces y tenemos un sinfín de ejemplos sobre ello. La desconfianza entre Esquerra y Junts es evidente.
Una prueba más es que el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha ordenado que queda prohibido acceder a las reuniones del ejecutivo con dispositivos móviles. Una orden que entrará en vigor esta misma semana.
Aragonès, de esta manera, quiere evitar que los consellers de Junts lleven a cabo filtraciones a la prensa al instante de todas las novedades que se explican en las reuniones del gobierno catalán. Algunos satélites informativos del separatismo tratan de vincular la decisión del presidente con el espionaje, pero la realidad es la irreparable desconfianza existente entre Esquerra y Junts.
Parece imposible o cuanto menos complicado poder gestionar los destinos de una comunidad autónoma con el grado de desconfianza existente entre los socios de gobierno, y más en unos momentos económicos tan complicados.
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