Barcelona no necessita ningú mediàtic, necessita algú valent.
I el tenim.#SalvemBarcelona pic.twitter.com/PldWUxkIUY
— Sílvia Orriols (@orriolsderipoll) June 19, 2026
Aliança Catalana mueve ficha con la vista puesta en las elecciones municipales de 2027. La formación identitaria ha decidido poner fin a meses de especulaciones y vacíos organizativos en la capital catalana. La designación de Jordi Aragonès confirma que el partido prefiere replegarse sobre sus cuadros más fieles ante la falta de alternativas externas.
La elección no es casual ni puramente técnica. Aragonès, nacido en Pineda de Mar en 1993, es considerado el verdadero cerebro programático de la organización radical. Su traslado estratégico a la Ciudad Condal responde a la imperiosa necesidad del partido de construir una base sólida en una plaza tradicionalmente compleja para los proyectos que desafían el consenso progre dominante.
De hecho, tal y cómo denunció hace unas semanas el digital ‘El Confidencial’ Aragonès sería el cerebro de una delirante plan para conseguir la secesión de Cataluña basado en la proliferación de ‘comandos’ separatistas por todo el territorio de la región. Esta hoja de ruta contemplaría, en una primera fase, lograr una mayoría separatista en el Parlament. Una vez conseguida se procedería a “la declaración inmediata y efectiva del Estado catalán desde el poder legislativo, sin referéndums ni dilaciones”.
El objetivo, según las palabras de Aragonès que citó ‘El Confidencial’, sería, garantizar “una restitución irreversible de la soberanía y la derogación del marco legal impuesto desde el siglo XVIII desde el poder ejecutivo”. Después vendría el control del territorio catalán mediante “la activación del porcentaje minoritario de fuerzas de seguridad fieles, la creación de un órgano central de defensa y movilización ciudadana a través de cuerpos de voluntarios”.
Jordi Aragonès es primo hermano de Pere Aragonès, el anterior presidente de la Generalitat que encarnó el declive institucional de Esquerra Republicana. Esta coincidencia consanguínea expone, una vez más, la profunda endogamia que caracteriza a las élites del nacionalismo catalán.
El perfil del candidato combina la docencia pública con una obsesiva inmersión en las raíces del catalanismo conservador. Licenciado en Historia, Aragonès ha ejercido en la educación secundaria y ha centrado sus investigaciones en el pasado político local y autonómico. Destaca su papel en la preservación del legado de Jordi Pujol, una figura que todavía genera fuertes divisiones.
La trayectoria del alcaldable dibuja una evolución ideológica marcada por la búsqueda de una derecha puramente nacionalista. Inició sus andanzas en la cantera de Unió Democràtica de Catalunya antes de su disolución. Posteriormente, formó parte del núcleo fundador del Moviment Demòcrata Català, ensayando fórmulas que ya apuntaban a una ruptura total con los viejos moldes del regionalismo moderado.
El verdadero salto cualitativo de Aragonès se produjo tras los comicios municipales de 2019. El historiador se convirtió en el principal valedor mediático de la irrupción del Front Nacional de Catalunya en Ripoll. Aquel movimiento sirvió de antesala para la creación de Aliança Catalana, donde ha pilotado la estrategia ideológica desde sus cimientos.
El desembarco de Aliança Catalana en Barcelona busca capitalizar el profundo descontento ciudadano con la gestión de la izquierda. Los años de parálisis bajo el mando de Ada Colau y el posterior continuismo socialista han dejado una ciudad debilitada. La delincuencia al alza y el evidente deterioro del espacio público ofrecen el caldo de cultivo idóneo para discursos de máxima contundencia.
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