El presidente valenciano, Carlos Mazón (PP), ha puesto en marcha un duro «régimen sancionador» para proteger las señas de identidad de la Comunidad Valenciana. Esta medida apunta directamente a quienes injurien los símbolos valencianos o promuevan el catalanismo en la región. Es una respuesta necesaria y contundente al constante intento de anexión cultural impulsado desde el separatismo y tolerado por la izquierda.
Se acabaron las complicidades. El nuevo marco legal permitirá perseguir el apoyo a los ‘Països Catalans’, un concepto ideológico que busca la disolución de la identidad valenciana. Fuentes de la Generalitat confirman que las «injurias» a lo valenciano no quedarán impunes. El objetivo es frenar la penetración de una agenda ajena.
Uno de los puntos clave del «régimen» es la eliminación de subvenciones a cualquier entidad que financie símbolos contrarios a la cultura de Valencia. Esto golpea directamente en la línea de flotación de grupos que, con dinero público, han trabajado por sustituir la identidad histórica valenciana. Es un saneamiento urgente de las arcas públicas.
Esta iniciativa del PP es una reformulación de una ley anterior, aprobada en 2015 y lamentablemente derogada un año después. Mazón justifica la vuelta a la carga: es «necesario regular nuestras señas de identidad» para evitar la «introducción de símbolos y señas ajenos». El objetivo es impedir que se impongan ideas que «sustituyen» las reconocidas por la mayoría.
El PSOE y los grupos separatistas han promovido activamente estas dinámicas de catalanización en Valencia. Su inacción o, peor aún, su apoyo explícito a estas tesis, ha obligado al PP a intervenir de forma drástica. La batalla por la identidad valenciana es también una batalla política contra la izquierda y el separatismo.
La ley establece un reconocimiento absoluto de la individualidad del valenciano. Pone el foco en su uso popular y tradicional, y ordena su investigación y recuperación. El valenciano, con su singularidad, se defiende de las presiones de quienes buscan uniformarlo con el catalán.
La Generalitat describe esta ley como una «apuesta decidida» por el valencianismo cultural. Es un espaldarazo a la labor de las entidades centenarias que han luchado históricamente por la defensa de la cultura valenciana genuina. Estas asociaciones son el verdadero contrapunto al expansionismo catalán.
La ofensiva de Mazón es una señal clara: no hay espacio para la ambigüedad. La Comunidad Valenciana no es una extensión de los llamados ‘Països Catalans’. El gobierno del PP defiende la singularidad de la región frente a la asfixia identitaria promovida por el separatismo.
NOTA: elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















