Comentario Editorial:
La Cataluña constitucionalista, la formada por los partidos no secesionistas que defienden la Constitución española, no puede estar satisfecha tras los resultados de las generales.
El PSC ha conseguido un magnífico resultado, y ha subido de 7 a 12 escaños, pero aunque en votos ha quedado a poco más de un punto de distancia de Esquerra, la formación de Junqueras ha ganado claramente las elecciones generales en Cataluña.
Los comunes, que han pasado de un Domènech más transversal a un Asens totalmente separatista, han pasado de doce a siete escaños. La formación de Ada Colau no es constitucionalista, dada su continua defensa de la hoja de ruta secesionista, pero muchos de sus votantes no eran independentistas. Sus diputados ejercían de frontera entre ambos bloques, y al decantarse nítidamente hacia uno de ellos han cosechado un fuerte fracaso.
Aún así, los cuatro candidatos claramente secesionistas, Oriol Junqueras, Jordi Sánchez, Jaume Asens y Albano Dante Fachín (este último, sin escaño), han superado el 54% de los votos. La foto de los políticos en prisión preventiva es la foto del triunfo electoral.
Diversos sondeos aseguraron durante las semanas previas a las elecciones que los socialistas podían volver a ganar unos comicios generales en Cataluña, pero al final el victimismo de ERC sedujo a más votantes.
Queda el consuelo que Pedro Sánchez está en mejor posición que hace unos días para gobernar sin pagar peajes a los secesionistas, y que el PSC ha sufrido tanto los embates y los ataques de los radicales independentistas como el resto de partidos constitucionalistas catalanes. Ya saben de que pie calzan los «revolucionarios de las sonrisas» que les llaman «carceleros».
El PP se ha hundido, pasando de seis a un escaño. Cayetana Álvarez de Toledo ha hecho una campaña magnífica, clara y rotunda, defendiendo un mensaje nítido de confrontación ideológica al secesionismo. Ese mensaje no ha sido escuchado por los catalanes, bien por llegar demasiado tarde, bien porque al PP le queda una ardua tarea de reconstrucción. Y es una pena que un gran activista constitucionalista como Joan López Alegre se haya quedado fuera del Congreso.
Esos escaños que ha perdido el Partido Popular no han beneficiado a Ciudadanos, que consigue un pobre resultado en Cataluña (mantiene sus 5 diputados) que constrasta con el éxito a nivel nacional (pasa de 32 a 57), y apenas han sido recogidos por VOX, que se ha quedado en la franja más baja de las expectativas que había levantado. Un solo diputado.
El constitucionalismo catalán no puede estar contento. Los diputados nítidamente secesionistas en el Congreso han pasado de 17 a 22. Y si sumamos los 7 del secesionista Asens se van a 29. Este resultado refuerza el discurso victimista del separatismo.
Los catalanes que deseamos que nuestra tierra contribuya a la buena marcha de toda España, que sentimos a España como algo propio y no como algo ajeno, tenemos mucho trabajo por delante.
Hemos sufrido un fuerte revés y hemos dado un claro paso atrás. En las autonómicas del 2017 una formación constitucionalista, Cs, ganó en votos y en escaños, con la fuerza simbólica que ello acarreaba. En las generales del 2019, que teóricamente son unos comicios más «nuestros» que de los separatistas, Esquerra ha ganado en votos y en escaños.
Solo nos queda arremangarnos y convencer a nuestros conciudadanos secesionistas que el odio al diferente, el victimismo y el supremacismo cultural nunca pueden ser los ejes de la acción política de una tierra. Y que España es una nación democrática que merece mucho la pena. Si fracasamos, el futuro de Cataluña es más que inquietante.
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