Las instituciones no son solo de los secesionistas

Los secesionistas han decidido que las instituciones que controlan son suyas, no de todos los ciudadanos, y se dedican a excluir a los que no piensan como ellos, sin disimulos y a tumba abierta. Les importa poco lo que sientan los demás.

Por eso están todas las consejerías de la Generalitat y multitud de colegios, ambulatorios y otras dependencias públicas de lazos amarillos y de otros motivos de propaganda separatista. Consideran que no solo “las calles serán siempre suyas”, sino también las instituciones.

Y ya se atreven incluso a no permitir actos públicos de otras formaciones políticas, como le pasó a la jefa de filas de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, en la localidad barcelonesa de Vic.

El ayuntamiento quiso evitar la presencia de la ganadora de las últimas elecciones autonómicas, y ella decidió defender su derecho a expresarse y se presentó en Vic para denunciar la exclusión separatista. Por supuesto, el autodenominado CDR local fue para insultarla y, con esta acción, también a todos los catalanes que la votaron.

Se está convirtiendo en costumbre que Cs, PSC y PP cada vez tengan más dificultades para realizar su acción política con normalidad. Cataluña está entrando en la vía de la batasunización de la política por culpa de la acción del separatismo.

Es imprescindible que los partidos separatistas dejen de atizar el odio, pidan disculpas y, respetando las leyes, intenten recoser todos los jirones que han dejado en la sociedad catalana.


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