La ¿última? gran mentira

Muchas son las mentiras que el nacionalismo ha inoculado en la sociedad catalana desde la transición hasta nuestros días. Algunas tuvieron mucho calado como el famoso ‘Espanya ens roba’ que coincidió con el inicio del ‘prucés’. Hasta que (¡oh, sorpresa!) nos dimos cuenta que quien nos estaba robando a los catalanes eran los Pujol, Millet, Prenafeta, Alavedra, Montull…

Pero centrémonos en la que parece ser la última (o no) gran mentira que repiten cual mantra los nacionalistas en todos sus altavoces mediaticos, que no son pocos. Ahora la cantinela es hacer creer que todo aquel que se oponga a la pantomima del 1 de Octubre, mal llamada ‘referéndum’, también mal llamada ‘Dret a decidir’ será considerado antidemócrata, porque sí, porque lo dicen ellos.

Con este discurso repetido hasta la saciedad en medios de comunicación afines (públicos y privados subvencionados que se costean con dinero de todos) quieren convencer al conjunto de la sociedad civil catalana que no participar de la última gran mentira es ser un antidemócrata. ¿Y qué sucede? Pues que siempre está el desinformado, el débil, el snob, el acomplejado, el que se deja convencer o el que no quiere problemas que se cree el cuento y lo amplifica en tertulias, conversaciones y demás foros.

La verdad es que a veces cansa no centrar nuestro tiempo en hacer políticas útiles para la ciudadanía y tener que perder tiempo en el ‘monotema’ pero algunos no no dejaremos de repetirlo un día si y otro también y recordarles cuantas veces haga falta que la vigente Constitución Española de 1978, en su artículo 2 dice:

“La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Queda claro el carácter indusoluble de la Nación española al igual que sucede en los textos de las diferentes constituciones de los países occidentales salvo Canadá y el Reino Unido que no dispone de constitución. De ahí que se realizasen referéndums para la independencia en Escocia y Quebec.

En 2014 en Estados Unidos, el gobierno de Barack Obama respondió de esta manera a los independentistas de Texas ante su petición de referéndum para la independencia del estado tejano: “Los Padres Fundadores establecieron la Constitución para formar una unión más perfecta. Consagraron el derecho a cambiar el gobierno mediante el voto, pero no establecieron un derecho para salir de ella”.

Otras democracias occidentales que han negado recientemente el referéndum de secesión han sido Alemania e Italia a las regiones de Baviera y el Véneto respectivamente. ¿Qué antidemocráticos son estos alemanes e italianos, no?

Respecto al tan cacareado ‘dret d’autodeterminació’ tampoco nos cansaremos de desmontar la mentira, y basta con recordar las palabras de Ban Ki-Moon, secretario general de las Naciones Unidas: “Cataluña no está incluida entre los territorios sin autogobierno con derecho de autodeterminación”.

La declaración de la ONU sobre el derecho a la autodeterminación recoge unos casos en los que Cataluña dista mucho de coincidir, es por ello que se vuelve a faltar a la verdad cuando se repite cual disco rayado el discurso.

Otro punto en que sus lecciones de demócratas se desmontan es cuando se contempla que en su virtual Constitución de la República Catalana elaborada por el mediático Juez Santiago Vidal, no se contempla el derecho a decidir que reclaman para ellos. Y sí queda claro en su articulado que “se compromete a mantener los actuales límites territoriales”, es decir que lecciones de democracia, pocas.

En definitiva, el próximo 1 de Octubre lo tengo muy claro, para circos, pantomimas, ‘butifarrendums’ e ilegalidades conmigo que no cuenten. Espero que con ustedes tampoco. ¡Ah! Y si quieren democracia que reformen la obsoleta e injusta ley electoral catalana y que vayan convocando elecciones con urnas de verdad. Qué falta nos hace.

 


‘Equidistantes exquisitos’ es el último libro de Antonio Robles, un ensayo que constituye, en palabras del economista Félix Ovejero, “un inventario del paisaje humano que allanó el camino a la locura nacionalista”. Cuenta con un prólogo del dramaturgo Albert Boadella. El PVP del libro es de 17 euros. Si desean pagar por tarjeta o paypal pueden hacerlo en este enlace del módulo de pago. Sigan los siguientes pasos: Pongan en el recuadro en blanco ("donaré”) el importe correspondiente al número de ejemplares que deseen (17 euros, si quieren uno; 34 euros, si quieren dos, y así sucesivamente). Pongan solo el número, no pongan la palabra “euros”. Sin añadir nada más hagan clic en el botón "donar". A continuación, le saldrá otra pantalla en la que le pedirán datos y pongan en el recuadro "información adicional" la siguiente información: "Libro Robles" y su dirección, código postal y un correo electrónico válido. Ha de escoger si quiere pagar por tarjeta de crédito o por paypal. Y luego dele a "realizar el pedido". Otra forma de adquirir el libro es escribiendo un correo a [email protected] y se les informará de otras formas de pago. El libro tardará unos 15 días, debido a la reducción del servicio de Correos. Si tienen dudas escriban al correo antes indicado.

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