
La Barcelona del socialista Jaume Collboni se deteriora a una velocidad de vértigo. Una muestra del incivismo que domina la capital catalana es una señal informativa situada en la calle Joaquín Costa para evitar comportamientos incívicos, en este caso de los skaters, y que no se puede leer por el incivismo de algunos vándalos y por la desidia municipal.
Y es que la ciudad vive una creciente sensación de abandono en sus calles. Los problemas de incivismo —desde botellones hasta suciedad acumulada en el espacio público— se han convertido en una de las principales preocupaciones de los vecinos.
El incivismo se manifiesta en múltiples frentes: basura fuera de contenedores, pintadas que se multiplican, ruido nocturno, okupaciones y comportamientos que deterioran la vida diaria. Hay barrios como Sant Antoni, Verneda, la Barceloneta o el Raval que viven grandes niveles de deterioro de la convivencia, ante la inoperancia del gobierno municipal socialista.
Pese a los anuncios municipales, la percepción generalizada es que la ciudad no mejora, y que incluso algunos problemas se han intensificado en los últimos meses. Collboni presentó un plan con refuerzos policiales, campañas de concienciación y sanciones más visibles. Pero las patrullas de la Guardia Urbana siguen desbordadas y la capacidad de imponer multas resulta insuficiente frente a la magnitud de la situación.
Los vecinos denuncian que las normativas se quedan en papel mojado y que la impunidad reina en demasiados barrios. El gobierno municipal también anunció campañas pedagógicas para fomentar la corresponsabilidad ciudadana. Sin embargo, esas iniciativas han sido criticadas por su escasa repercusión real. Muchos ciudadanos perciben que las campañas institucionales son más un ejercicio de propaganda que un motor de cambio efectivo.
El fracaso en la lucha contra el incivismo empieza a tener un coste político para Collboni. La oposición real (PP y VOX) lo acusa de inacción y de priorizar los equilibrios políticos sobre los problemas reales de la ciudadanía. Mientras tanto, los vecinos muestran su frustración en redes sociales reclamando medidas contundentes y eficaces.
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