Salvador Illa ha tardado poco en demostrar que su gestión en la Generalitat no es más que una extensión de las concesiones de Pedro Sánchez al separatismo. En su primer año al frente del Ejecutivo autonómico, el líder del PSC ha decidido engordar el gasto público destinado a la imposición lingüística. Lejos de buscar el equilibrio y la convivencia, Illa ha optado por alimentar la maquinaria que arrincona al castellano en las instituciones y las aulas.
Okdiario ha analizado los datos de la contabilidad oficial y son demoledores y reflejan un endurecimiento de las políticas que el nacionalismo ha usado durante décadas como ariete político. Solo en 2025, el gasto destinado a la «lengua catalana» se ha disparado un 27,4%. Esta cifra supone un incremento de más de 14 millones de euros en un solo ejercicio, destinados íntegramente a profundizar en la imposición del catalán.
Lo más sangrante de este incremento es que se ha producido sin tener unos presupuestos aprobados. La Generalitat funciona actualmente con las cuentas prorrogadas de 2023, lo que en teoría debería limitar el margen de maniobra del Govern. Sin embargo, Illa ha utilizado la vía de las modificaciones presupuestarias para saltarse las restricciones y regar con dinero público sus compromisos con los sectores más radicales del secesionismo.
La dotación inicial para estas políticas era de 52,3 millones de euros, una cifra ya de por sí generosa. No obstante, el presidente socialista amplió la partida de forma arbitraria hasta alcanzar los 69,7 millones de euros. No se trata solo de un anuncio publicitario; el compromiso con el gasto ha sido total, llegando a ejecutar el 94% de los fondos ampliados para asegurar que la presión lingüística no pierda fuelle.
Este movimiento confirma que el PSC ha renunciado definitivamente a representar a los catalanes que desean normalidad lingüística y libertad de elección. Salvador Illa prefiere actuar como el gestor de los intereses separatistas, utilizando el dinero de todos para asentar estrategias que fomentan la división. El gasto en lengua se ha convertido en el peaje que los socialistas pagan gustosamente para mantenerse en el sillón de San Jaume.
Mientras sectores esenciales de la sociedad catalana sufren las carencias de una gestión deficiente, el presupuesto para el sectarismo idiomático no deja de crecer. La prioridad de Illa no es la eficiencia ni el bienestar general, sino garantizar que la lengua siga siendo una herramienta de exclusión. Con estos números sobre la mesa, queda claro que el «cambio» prometido por el socialismo era, en realidad, una aceleración del proyecto rupturista.
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